Bienvenidos

A través de esta página iré desarrollando aspectos sobre el arte erótico en toda su expresión y en distintas épocas y lugares, donde el escenario de este arte dio pie para que gente talentosa en su oficio descubren un mundo de satisfacciones que el hombre común jamás pudo experimentar.

Invitamos a todos aquellos que se sientan identificados con esta página a enviar sus trabajos eróticos (NO PORNO) que será bien recibidos y publicados en este blog.

viernes, 13 de abril de 2012

www.arterotico.webpin.com



 

La fotografía es un arte mucho más antiguo que el cine pero su evolución ha tenido una auge vertiginoso desde su invención. Las imagenes más innovadoras y fascinantes, salvo contadas excepciones en nuestros días, se siguen viendo en la fotografía. El cine de los grandes maestros parece ahora una reliquia de un pasado lejano y glorioso que alcanzaba entonces grandes metas visuales y aspiraba a convertirse en el arte del futuro; su eco, en estos tiempos, resulta imprevisible. Es muy probable que si la industria no se hubiera inmiscuido como lo ha hecho en el mundo del séptimo arte, hoy, seguramente, no veríamos una y otra vez la misma pelicula repetida hasta la saciedad. Algo o alguien truncó la evolución del cine. La fotografía, sin embargo, posee una esplendidad salud artística, y sigue utilizando la fascinación como elemento indispensable de su desarrollo. Jan Saudek es ese tipo de fotografos que provocan adhesiones incondicionales o un rechazo visceral, pero nadie cuestiona dos evidencias; es el fotógrafo checo más conocido, y su trabajo posee una singularidad indiscutible.








VIDA Y OBRA DE JEAN SAUDEK
Nació en Praga, en 1935, ciudad en la que vive actualmente. La obra de Jean Saudek está marcada sin duda por su perturbadora infancia. Estudió en la Escuela de Fotografía Industrial de Praga, entre 1950 y 1952, y seguidamente ejerció numerosos y varipintos oficios. Empezó a hacer fotos en su época de estudiante, y a pesar de la incipiente singularidad de su mirada se dedicó a un tipo de fotografía que pretendía reflejar la realidad cotidiana. Sus primeros trabajos personales fueron inicialmente fotografías en blanco y negro, donde comenzaba a adivinarse el estilo que lo haría famoso; cuerpos desnudos, un erotismo descarnado y en ocasiones obsceno, y un afán por hacer que sus instantáneas sugirieran historias al observarlas, que evocaran continuidad más allá de lo que reflejaba la imágen estática.













A partir de cierto momento se dedicó a colorear sus fotografías. Hizo hincapié en las texturas y en el ambiente de los decorados que rodeaban a los personajes de sus fotos. Había algo turbador en muchas de sus obras, un efecto ruinoso que las envolvía de una violencia y una expresividad incomparables. No hay que olvidar que vivía en un país comunista, y quizá lo opresivo de su propia vida le empujó a idear escenarios cerrados, un constante huis clos que ahogaba a sus actores. Sus temas se repitieron a lo largo de las décadas siguientes: fotografías sobre la sexualidad y la relación hombre-mujer, sobre las mujeres y su comportamiento erótico-afectivo, la edad madura y la juventud que se entrelazaban en sus escenas de un modo evidente, lleno de simbolismo, y sus originales desnudos.











 

Fue fotógrafo del cuerpo femenino. Retrató con una belleza inusitada, a pesar de lo siniestro de algunas de sus escenas, la desnudez femenina, sin importarle la perfección de sus formas.




















 

A partir de cierto momento se inclinó por una fotografías de varios personajes, con antagonismos manifiestos con los que pretendió dotar de mayor fuerza a sus imágenes. Intercaló sin pudor fotografías toscas, en ocasiones hasta de una sexualidad vulgar, primitiva, empeñado en llevar hasta el extremo su tendencia a provocar, así como escenas humorísticas en las que aparecía como un actor más.













 

Destacan también sus obras dobles, en las que fotografíaba escenas de mujeres vestidas y luego
desnudas, y las series de personajes fijados en distintas épocas de sus vida









.








Su lenguaje directo y lleno de sensualidad fue una de las razones de que se convirtiera en uno de los primeros fotógrafos checos en ser conocido en occidente, lo que le provocó percances con las autoridades comunistas de su país durante años. Lo que es indiscutible es la originalidad de su propuesta, su afán por retratar de un modo distinto, la extrema radicalidad de sus planteamientos que le concedieron con una rapidez inusitada un lugar privilegiado en la fotografía del siglo XX.















































































 

La fotografía es un arte mucho más antiguo que el cine pero su evolución ha tenido una auge vertiginoso desde su invención. Las imagenes más innovadoras y fascinantes, salvo contadas excepciones en nuestros días, se siguen viendo en la fotografía. El cine de los grandes maestros parece ahora una reliquia de un pasado lejano y glorioso que alcanzaba entonces grandes metas visuales y aspiraba a convertirse en el arte del futuro; su eco, en estos tiempos, resulta imprevisible. Es muy probable que si la industria no se hubiera inmiscuido como lo ha hecho en el mundo del séptimo arte, hoy, seguramente, no veríamos una y otra vez la misma pelicula repetida hasta la saciedad. Algo o alguien truncó la evolución del cine. La fotografía, sin embargo, posee una esplendidad salud artística, y sigue utilizando la fascinación como elemento indispensable de su desarrollo. Jan Saudek es ese tipo de fotografos que provocan adhesiones incondicionales o un rechazo visceral, pero nadie cuestiona dos evidencias; es el fotógrafo checo más conocido, y su trabajo posee una singularidad indiscutible.








VIDA Y OBRA DE JEAN SAUDEK
Nació en Praga, en 1935, ciudad en la que vive actualmente. La obra de Jean Saudek está marcada sin duda por su perturbadora infancia. Estudió en la Escuela de Fotografía Industrial de Praga, entre 1950 y 1952, y seguidamente ejerció numerosos y varipintos oficios. Empezó a hacer fotos en su época de estudiante, y a pesar de la incipiente singularidad de su mirada se dedicó a un tipo de fotografía que pretendía reflejar la realidad cotidiana. Sus primeros trabajos personales fueron inicialmente fotografías en blanco y negro, donde comenzaba a adivinarse el estilo que lo haría famoso; cuerpos desnudos, un erotismo descarnado y en ocasiones obsceno, y un afán por hacer que sus instantáneas sugirieran historias al observarlas, que evocaran continuidad más allá de lo que reflejaba la imágen estática.













A partir de cierto momento se dedicó a colorear sus fotografías. Hizo hincapié en las texturas y en el ambiente de los decorados que rodeaban a los personajes de sus fotos. Había algo turbador en muchas de sus obras, un efecto ruinoso que las envolvía de una violencia y una expresividad incomparables. No hay que olvidar que vivía en un país comunista, y quizá lo opresivo de su propia vida le empujó a idear escenarios cerrados, un constante huis clos que ahogaba a sus actores. Sus temas se repitieron a lo largo de las décadas siguientes: fotografías sobre la sexualidad y la relación hombre-mujer, sobre las mujeres y su comportamiento erótico-afectivo, la edad madura y la juventud que se entrelazaban en sus escenas de un modo evidente, lleno de simbolismo, y sus originales desnudos.











 

Fue fotógrafo del cuerpo femenino. Retrató con una belleza inusitada, a pesar de lo siniestro de algunas de sus escenas, la desnudez femenina, sin importarle la perfección de sus formas.




















 

A partir de cierto momento se inclinó por una fotografías de varios personajes, con antagonismos manifiestos con los que pretendió dotar de mayor fuerza a sus imágenes. Intercaló sin pudor fotografías toscas, en ocasiones hasta de una sexualidad vulgar, primitiva, empeñado en llevar hasta el extremo su tendencia a provocar, así como escenas humorísticas en las que aparecía como un actor más.













 

Destacan también sus obras dobles, en las que fotografíaba escenas de mujeres vestidas y luego
desnudas, y las series de personajes fijados en distintas épocas de sus vida









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Su lenguaje directo y lleno de sensualidad fue una de las razones de que se convirtiera en uno de los primeros fotógrafos checos en ser conocido en occidente, lo que le provocó percances con las autoridades comunistas de su país durante años. Lo que es indiscutible es la originalidad de su propuesta, su afán por retratar de un modo distinto, la extrema radicalidad de sus planteamientos que le concedieron con una rapidez inusitada un lugar privilegiado en la fotografía del siglo XX.



















































































 

marisa 69







 

marisa 69

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