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A través de esta página iré desarrollando aspectos sobre el arte erótico en toda su expresión y en distintas épocas y lugares, donde el escenario de este arte dio pie para que gente talentosa en su oficio descubren un mundo de satisfacciones que el hombre común jamás pudo experimentar.

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jueves, 5 de abril de 2012

El Kamasutra, libros del placer

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Kamasutra - El Arte Erótico de la India



Todo el mundo habla del Kamasutra, palabra que se ha convertido en una especie de marca de fábrica para cuestiones de erotismo, relaciones sexuales, productos y juguetes sexuales, lencería y cosmética, sobre todo en Occidente. Al respecto, el Kamasutra es antes que nada un sutra, una composición aforística breve para los Hindúes o una forma básica de las escrituras sagradas en las tradiciones del Budismo Theravada y Mahayana.
La vida toda es magia de Dios. Nosotros somos parte de la divinidad, nuestras escrituras arguyen que para obtener la sabiduría debemos primero experimentar la plenitud sexual. ¡El que escribió el Kamasutra, según la tradición un sabio llamado Mallinaga Vatsyayana, era un genio!.
Si los Dioses no pueden escapar a la trama del amor (Kama), ¿que nos queda a los mortales?. Los Hindúes tenemos santos y figuras místicas que ha pecado, sabios que han abandonado su búsqueda por una bella mujer, deidades que han dormido con las esposas de otros que han engendrado animales, quines han hecho el amor y engañado incluso al Dios Sol y los que han concebido antes del matrimonio.
Si uno fuera a listar todos estos incidentes que aparecen en las escrituras hindúes avergonzaría a las culturas Occidentales. Si uno llega a la conclusión que el sexo es una parte importante e integral de la vida, nosotros, los mortales, debemos experimentarlo plenamente, Sólo están excluidas las perversiones. Miremos en ese templo una figura grabada sobre piedra que describe a una joven esperando a su amado.

Posturas amorosas del Kamasutra
La Libelula
Ambos tendidos de costado, en un lugar cómodo y flexible, como la cama. Ella de espaldas a él, los cuerpos amoldados... En un alarde de destreza, la mujer pasa su pierna externa flexionada abriendo la puerta al placer: el hombre la penetra haciendo palanca con la pierna de ella, que se apoya en la cadera de él. Los secretos que el hombre puede propiciarle a su compañera por la cercanía de su oreja son el condimento perfecto para alcanzar el máximo de placer. La penetración llega hasta la mitad del camino, por lo que el goce viene de la mano del deseo de que se haga profunda y estalle en el orgasmo más excitante...

Posesión
Las piernas se entrelazan en esta postura sensual y placentera, donde la mujer permanece acostada y con las piernas abiertas esperando que su compañero la penetre sentado y tomándola de los hombros para regular el movimiento. El pene entra y sale desviando su movimiento hacia abajo, ya que la altura del vientre de la mujer queda levemente más arriba que la del hombre.

La Postura del Placer
Ella se arrima al borde de la cama o de una silla. El se arrodilla para dejar su pene a la misma altura que la vagina de ella, que se abre de piernas para recibir el sexo de su compañero y echar su cuerpo para atrás en una sutil relajación. Al mismo tiempo, el cuerpo de él es envuelto por las piernas de ella mientras se ocupa de marcar el ritmo de la penetración.

La Acrobatica
No apta para cuerpos entumecidos, esta posición puede parecer incómoda, pero si la flexibilidad lo permite puede resultar muy excitante. El se acuesta relajado y erecto. Ella se coloca de espaldas a él, se hace penetrar, flexiona sus rodillas y se inclina hacia atrás, lentamente para que el pene no se salga de la vagina. Para activar el movimiento necesario para el coito, ella debe levantar su vientre y relajarlo sobre el de su compañero. El tiene fácil acceso al clítoris y los pechos de su compañera. Ella no puede estar más cargada de ocupaciones, con lo cual no tiene más que relajar el resto del cuerpo hasta acabar más cansada que nunca, lo que hace más excitante el orgasmo. Según el Kama Sutra muchas de estas posiciones están tomadas del hatha yoga, por lo cual pueden resultar difíciles para los no iniciados.

La Doma
El hombre cómodamente sentado recibe a su compañera que se encaja a su cuerpo sentándose también sobre la erección de él. La mujer puede hacerse desear tomando el pene con la mano y posándolo sobre su vagina haciendo movimientos suaves sobre ella, pero sin introducirlo. El hombre puede imponer su voluntad presionando a la mujer hacia su miembro lentamente, mirándola a los ojos. La pasión del abrazo, los juegos de lengua y las espaldas de ambos al alcance de la mano para causar escalofríos en el otro son algunas de sus bondades. La doma puede ser un camino hacia un orgasmo intenso e inolvidable.

Variante de la Doma
La mujer también puede "domar" a su potro colocándose de espaldas a él y marcando el ritmo apoyando sus pies en el piso. El, a su vez, puede tocar sus pechos, besar su cuello y tirar del cabello de su compañera mientras ella se mueve. El ángulo de visión que ofrece esta variante es uno de los más excitantes para el hombre, ya que permite ver en primer plano cada embestida que realiza su compañera.

La Salvaje (el perrito)
También conocida como "perrito", esta posición es apasionada y salvaje. Ambos en cuatro patas, concentra una cantidad de ventajas que pocas posturas tienen: la comodidad del hombre para tocar el clítoris o el ano de su compañera, la variedad de movimientos que permite, la posibilidad de que la mujer tome con una mano los testículos del hombre y la facilidad para intercalar sexo anal y vaginal. Además, la posición permite al pene "atraparse" entre los glúteos, lo cual suele ser muy excitante para el hombre. En pocas palabras, el encuentro sexual que incluye esta postura suele ser salvaje y hacer furor entre sus protagonistas. Dice el Kama-Sutra: "En el ardor de la cópula, una pareja de amantes enceguece de pasión y prosigue con gran impetuosidad, sin prestar la menor atención a los excesos".

La Catapulta
Elevar las caderas, en el caso de las mujeres, es una valiosa fuente de placer, ya que pone en contacto con el cuerpo del hombre áreas de su cuerpo que, en posiciones más tradicionales, no se tocan. En este caso, el hombre se arrodilla y recibe la vagina de su compañera dejando que ella apoye los glúteos en sus muslos. La mujer puede extender sus piernas en el torso del varón o flexionarlas apoyando las plantas de los pies en su pecho. El hombre tiene fácil llegada al clítoris, por lo que puede estimular la zona con las manos y mirar la vagina en primer plano. El ritmo lo marcan juntos, acorde al deseo de ambos y a la flexibilidad de la mujer.

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