Bienvenidos

A través de esta página iré desarrollando aspectos sobre el arte erótico en toda su expresión y en distintas épocas y lugares, donde el escenario de este arte dio pie para que gente talentosa en su oficio descubren un mundo de satisfacciones que el hombre común jamás pudo experimentar.

Invitamos a todos aquellos que se sientan identificados con esta página a enviar sus trabajos eróticos (NO PORNO) que será bien recibidos y publicados en este blog.

viernes, 31 de agosto de 2012

Los signos sexuales para ellas...

Todos hemos tenido fantasías tipo  Erótico alguna vez. Dime un signo del zodíaco y te diré que tal amante es. ¿Cómo actuaría cada uno de los signos del zodíaco en una provocación real de lo más Erótico?  
   
ARIES  
   Son extrovertidos, lujuriosos, y de fuerte carácter, les gusta dominar la situación y antes de que te des cuenta ya te estarán llevando a la cama. Estará dispuesto a probar de todo y su líbido es tal, un gesto tuyo le bastará para que os enredéis y para que alcancéis un gloriosos Extasis. Haz la prueba en medio de una calle atiborrada de gente, agarrale de la mano y dile al oido lo que te apetece.  

TAURO 
   Si eres de las que te mueres por las preliminares, elige un Taurino y te llevará a un mundo de sensaciones. Aunque son grandes seductores, les gusta que tomes la iniciativa y núnca te dirán que no a nada, asi que toma la iniciativa y... !Déjate llevar! Si hay algo a lo que no se pueden resistir es al tacto, asi que recorre su cuerpo, tápale los ojos y recorre el camino con tus manos, tu lengua o lo que prefieras. 
  
GEMINIS    
   Son generosos en el sexo y están dispuesto a darlo todo contal de que disfrutes. Asi que háblale sin pudor de sexocautívale preguntándole si ha probado alguna de las posturas del Kama Sutra, mientras le cameléas con la palabra, puedes caraciciarle el cuello o las piernas distraídamente, ésto le hará encederse como un volcán en erupción.  

CANCER  
  Le cuesta sacar su lado más salvaje y tendrás que trabajártelo un poco antes de que lleguen los fuegos artificiales. Una vez atravesado el caparazón, descubrirás una sexualidad sorprendente. Si le das confianza tendrás ante tí a un cáncer preparado para juguetear y receptivo a las sorpresas.  

LEO 
  Como bién indíca su signo, son fieros y salvájes en la cama, tanto, que a veces tendrás que controlarles y dosificar su pasión... si querés. Les entran las cosas por los ojos y se "perderán" si les  regalas un buen streptease o un nuevo conjunto de lencería.    

VIRGO 
  Con las personas Virgo se liberarán todas las fantasías y te verás envuelta en una "locura sexual". Lo único malo es que son un poco vagos y agradecerán que lleves la iniciativa hasta que su ardor les haga salir de su letargo. Entonces querrán jugar y te pedirán cosas de las que ni habías oido hablar. 

LIBRA  
  Son muy precisos, a la hora de amar. Asi que deberás elegir el momento indicado para poner toda la carne en el asador. Embáucales con el ambiente, la cena, las velas... y tendrás un éxito seguro. Tienes total libertad para hacer lo que quieras porque aceptarán tus propuestas encantados.    

ESCORPIO 
   Son personas muy directas que saben lo que quieren y no les gusta perder el tiempo. Un "aquí pillo, aquí te mato" es su forma de entender el sexo. ¿Quieres volverte completamente loca? Accede a sus fantasías, pero no les dejes hacer siempre lo que quiera, es más, déjale bién en claro que "tú también mandas".  
   
SAGITARIO 
   "Quiero más" es su frase favorita, pero también son generosos y harán cualquier cosa por complacerte. Después de una noche con un Sagitario no quedará ni un solo centímetro de tu cuerpo fuera de su alcance... Además son juguetones, risueños e hipersensibles a las caricias.  

CAPRICORNIO    
   Su fría apariencia externa, no es más que eso, apariencia. Son conocidos por su carísma sexual y por su sexo salvaje, constante y muy frecuente. Capricornio guarda en su interior al rey de las orgías y nada les gustaría más que encontrarse en un harén rodeado de bellos cuerpos. Con Capricornio puedes vivir noches interminables entre gemidos y mordiscos, ¿preparada?... 

ACUARIO  
  Soñadores, sensuales e innovadores a la hora de actuar en la cama, harán transportarse a su pareja al más erótico de los sueños. Disfrutar del sexo con un Acuario te garantizará un universo de placer que núnca antes habías imaginado, eso si, no te sorprendas si tras acabar te habla de constelaciones y estrellas.   

PISCIS     
   Aunque son indecisos, no dudarán experimentar nuevas sensaciones, siempre que intuyan paz espiritual. Tienen una mescla de sensibilidad y rollito salvaje que puede ser muy excitante. La imaginación será otro de sus puntos fuertes, asi que no dejes la oportunidad de estar con un Piscis si puedes. 
  





   




    

El Horóscopo Erótico




Arte erótico, otro capítulo de educación sexual
”Si es casto, entonces no es arte”.
Pablo Picasso, 1971.
Muestra de arte erótico en el Centro de Arte y Literatura Fayad Jamís.
Muestra de arte erótico en el Centro de Arte y Literatura Fayad Jamís.
La frase que precede estas líneas la cito a propósito de "Picasso erótico”, exposición de una zona de su obra poco conocida. La muestra, exhibida en París, reunió por primera vez unas 300 imágenes eróticas creadas por el artista, desde dibujos a tinta de prostitutas semidesnudas, hasta una pequeña acuarela que evoca la ternura de un abrazo.
Muchas de ellas habían estado ocultas en cajones o detrás de cortinas… hasta el momento de la exhibición. La razón de este silencio estriba —además de imperativos de mercado y las inevitables mojigaterías— en el eterno dilema de la frágil frontera entre erotismo y pornografía. Frágil o cortante como el filo de una navaja, más de una definición ha resbalado a medida que el tiempo y los sucesivos cambios en la moral van imponiendo nuevas concepciones.
A esta redactora le gusta una de un escritor norteamericano Henry Miller, asiduo en sus novelas a estos temas: “lo erótico es directo, lo pornográfico sinuoso”.
Conceptos como el anterior han ido permeando la rigidez. Hoy día se ensanchan los límites del erotismo para un mayor disfrute, conocimiento y autoconocimiento de los seres humanos y su sexualidad; al tiempo que es más preciso el cerco a la lascivia y degradación de lo porno, que atenta justamente contra lo anterior.
Si traigo a colación este tema, es porque —entre muchos otros— estuvo presente en el XV Congreso de Sexología, primero celebrado en Cuba. En dicho evento, uno de los aspectos de mayor coincidencia entre los participantes fue la necesidad de incluir la educación sexual como parte de las políticas públicas de los diferentes países. Es decir, socializarla, que participe en las escuelas, en las consultas médicas, en los medios de difusión…
Imposible reiterar aquí los objetivos de la educación sexual, baste mencionar que todos tenemos derecho a recibirla, en aras de integrar erotismo, ternura y amor, como vertientes complementarias en el desarrollo del ser humano. Y en este sentido, creo yo, el arte erótico puede aportar lo suyo.
El arte, como es sabido, es uno de los instrumentos más eficaces de penetración, conocimiento e interpretación de la realidad. Es innegable su capacidad para moldear ideas, perfilar un pensamiento y fomentar en los individuos determinadas actitudes ante cualquier fenómeno. Una comprensión del arte erótico, por tanto, contribuirá a actuar con mayor madurez y responsabilidad en el complejo mundo de las relaciones sexuales.
Lo anterior, además del placer estético, quizá haya motivado la aparición de colecciones y hasta museos dedicados a esta especificidad dentro del arte. El erotismo lo mismo se puede encontrar en la obra de grandes maestros, como el mencionado Picasso, que en la de anónimos artistas de pueblos y civilizaciones de la antigüedad.
Y ya que menciono los museos de arte erótico, un pase de revista a catálogos y revistas especializadas nos revela que los más populares están en Europa, aunque ya van apareciendo en otras latitudes, como es el caso del Museo de la Antigua Cultura del Sexo en China. Situado en la ciudad de Shanghai, exhibe más de mil piezas de porcelana que muestran a hombres y mujeres haciendo el amor en diversas posturas. La larga tradición del arte erótico en la cultura china justifica que en los demás museos especializados en esta temática, se incluyen amplias colecciones oriundas del lejano país.
En Europa destacan los de ciudades como Copenhague, Berlín, París y en particular el Museo de Arte Erótico de Barcelona, que funciona como centro de información didáctica sobre el erotismo y su desarrollo en las distintas facetas artísticas y culturales del ser humano: antropología, literatura, artes plásticas, entre otras.
En todos ellos, motivos frecuentes son: de la cultura hindú, desde tallas tántricas en madera de los siglos XVI al XIX, que representan diversas posturas eróticas, conocidas en Europa como el Kamasutra, hasta ilustraciones en tela de seda o pergamino, y diversas esculturas de las divinidades de ese pueblo, que revelan su filosofía del erotismo y el amor.
África también es un tema recurrente por sus esmeradas esculturas provenientes de diversas etnias; y más recientes en el tiempo aparecen las postales eróticas, los inicios del comic erótico, el cine y la literatura. Especial relevancia alcanzan las salas dedicadas a las civilizaciones antiguas: Roma, Grecia, Egipto, Fenicia. O curiosidades algo macabras como los cinturones de castidad, o ingeniosas como los afrodisíacos.
En Cuba, que de seguro te lo estás preguntando, no existen museos de este tipo, pero el erotismo está presente en la obra de muchos de nuestros mejores pintores. Una apreciable cantidad, además, de las exposiciones que se inauguran cada semana en las galerías de todo el país, lo incluyen. Y por si fuera poco, existe un Salón Nacional de Arte Erótico que ya va por varias ediciones.
Visto así, el arte erótico nos revela las ideas y concepciones que han tenido sobre la sexualidad los diferentes pueblos que conforman la milenaria familia humana. Y es insoslayable la importancia que le concedieron. Importancia que hoy se empeñan en rescatar en muchas partes, para que los seres humanos recobren su capacidad innata, pero mutilada, de amar.    www.somosjovenes.cu

martes, 21 de agosto de 2012


Relato erótico: El extraño que me penetró en la discoteca

sexo con un desconocidosexo con un desconocido

Acudí con mi marido a uno de los locales de intercambio que conocíamos. Para la ocasión, me puse un vestido que me había comprado él, de lo más sexy y provocador. Un vestidito ajustadísimo de lycra que deja al descubierto parte del pecho y llega justo por debajo de las nalgas, de tal forma que con él puesto se puede ver todo lo que hay debajo. Y debajo del vestido sólo llevaba una tanga, con lo cual mis nalgas quedaban a la vista de cualquiera.
Salimos a bailar y, mientras disfrutábamos de la  como locos, mi marido me iba subiendo el vestido hasta la cintura, así que, salvo por la tanga, al final quedé completamente desnuda, ante los ojos atónitos de todas las personas que estaban en la pista. Los chicos, al verme desnuda, empezaron a acercarse y se pusieron a bailar a mi alrededor. El espectáculo que dimos mi marido y yo, no solamente consistió en que me pudieran ver toda desnuda, pues mi marido terminó también por quitarme la tanga que llevaba, sino que además pudieron observar directamente cómo follábamos en la pista de baile.

Una vez desnuda, caliente por los besos y caricias que me había dado mi marido, así como por el toqueteo que realizaba en mi coño con su mano y el morbo que me daba el hecho de estar desnuda a la vista de todos, le abrí la cremallera del pantalón, le saqué la polla practicándole una hasta conseguir que su polla adquiriera una dureza increíble. La verdad es que no tardó casi nada en ponerse cachondo a tope pues a él la situación también le había excitado muchísimo. Está claro que nos encanta follar delante de gente.

Cuando su polla estaba en pleno apogeo, se agachó un poco y me la introdujo todo lo que pudo en mi coño. Sentía su polla dentro de mí y su boca en uno de mis pezones. Lo chupaba haciendo que el pezón se endureciera cada vez más. Todo ello me provocó el deseo de tener su polla más adentro, porque en la postura que estábamos, los dos de pié, no podía penetrar bien adentro. Así que, después de unos cuantos meneos, y para estar más cómodos, me incliné por la cintura y apoyándome en la pared de la pista de baile, mi marido me metió la polla desde detrás hasta el fondo. Luego continuó moviéndose y acariciándome los pechos. Yo agitaba mi trasero todo lo que podía y ayudaba a que su polla penetrara toda entera empujando contra mi coño húmedo y mis nalgas, calentándome cada vez más, tanto por los empujones de la polla como al ver las caras con gesto libidinoso que nos observaban. Hasta que al final nos corrimos.

Después de la corrida en la pista de baile, me subí el vestido y, sin tanga, atrayendo las miradas de todos los que se encontraban en el camino hacia mis  y nalgas, nos dirigimos a nuestros asientos, donde terminamos nuestras copas.
Más tarde nos dirigimos al cuarto de camas. Una vez allí nos desnudamos ambos y nos tumbamos en una cama. Yo me puse de rodillas, entre sus y me agaché para chuparle su enorme polla. En aquella postura, mi culo y mi coño apuntaban hacia el pasillo que hay entre las camas y la pared. Cuando estaba en plena masturbación oral, sentí algo que se apoyaba en la entrada de mi coño e intenté darme la vuelta para ver que era, pero mi marido me lo impidió cogiéndome la cabeza al tiempo que me decía: "No mires y déjate hacer lo que sea".
Mientras me decía aquello, sentí que una polla me penetraba de un sólo empujón sin que mi coño ofreciera la más mínima resistencia, porque estaba suficientemente húmedo y abierto de la corrida en la pista de baile. Luego, empezó a entrar y salir de mí con potentes empellones. Empellones que yo transmitía a la polla de mi marido con mi boca. La situación me produjo una tremenda excitación: follada por alguien a quien ni siquiera veía. Sentí una polla desconocida follarme salvajemente, darme palmadas en las nalgas unas manos que no sabía a quien pertenecían. Mientras sentía esa polla entrar y salir de mi coño cada vez con más fuerza y más hondo, la polla de mi marido entraba y salía de mi boca. La excitación que me produjo esa situación aceleró mi que se desató con gran intensidad, haciéndome recular hacia atrás para que la polla se introdujera más en mi interior.

Cuando mi orgasmo todavía no había terminado, volví a correrme de nuevo por la tremenda excitación de sentir el semen de esa polla desconocida derramarse en mi interior en calientes y espesos borbotones, junto al semen de mi marido derramándose en mi boca. Me lo tragué todo, sin dejar que se escapara ninguna gota. Cuando sentí que la polla desconocida salía de mi interior, intenté darme la vuelta de nuevo para ver a quien pertenecía, pero nuevamente mi marido me lo impidió. Cuando dejó que me incorporara ya no había nadie en el cuarto, así que le pregunté a mi marido:
-¿Porqué no me has dejado mirar quién era?
-Ese era el juego: que te follara alguien a quien ni siquiera vieras antes, durante, ni después de follarte. ¿Te ha excitado ser follada sin saber quien te follaba?
-Si, cariño, sentir esa polla penetrarme, esas manos acariciándome el culo y no saber a quien pertenecían me ha dado muchísimo morbo. ¿Lo habías preparado?
-Sí, cuando estábamos tomando las copas y me he ido un momento al baño, me he encontrado a ese tío y le he propuesto que cuando nos viera entrar en el cuarto de las camas, esperara dos minutos y luego entrara. Que te vería a ti de rodillas chupándome y que sin decir nada, se desnudara y te la metiera hasta el fondo, y que una vez que se hubiera corrido, se vistiera y saliera sin decir nada. Suponía que la situación te iba a producir morbo y que disfrutarías de que alguien te follara sin poder verle. 
-Pues has acertado, me ha excitado muchísimo, ¿y tú, que opinas de lo sucedido?
-Me he puesto muy cachondo, sobre todo al verte a ti tan excitada.
-¿Cuándo me dirás de quien se trata? ¿Quién es ese chico misterioso que me ha follado?
-Tendrás que adivinarlo…
La conversación con mi marido me dejó pensativa. ¿A qué venía tanto misterio? ¿Por qué no podía saber quién me había penetrado de aquella manera, haciéndome perder la cabeza? En aquel momento, me sobresaltó la idea de que, detrás de todo aquello, pudiese haber algún plan retorcido. Conocía bien a mi marido, y tanto misterio me resultaba, sin duda, sospechoso.

Al salir de la habitación, encontré una pulsera de plata tirada en el suelo que me resultó muy familiar. Al darle la vuelta, vi unas iniciales grabadas en ella. Las mismas iniciales del nombre de mi hermano mayor. 
www.nosotras.com


Relato erótico: El extraño que me penetró en la discoteca

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Acudí con mi marido a uno de los locales de intercambio que conocíamos. Para la ocasión, me puse un vestido que me había comprado él, de lo más sexy y provocador. Un vestidito ajustadísimo de lycra que deja al descubierto parte del pecho y llega justo por debajo de las nalgas, de tal forma que con él puesto se puede ver todo lo que hay debajo. Y debajo del vestido sólo llevaba una tanga, con lo cual mis nalgas quedaban a la vista de cualquiera.
Salimos a bailar y, mientras disfrutábamos de la  como locos, mi marido me iba subiendo el vestido hasta la cintura, así que, salvo por la tanga, al final quedé completamente desnuda, ante los ojos atónitos de todas las personas que estaban en la pista. Los chicos, al verme desnuda, empezaron a acercarse y se pusieron a bailar a mi alrededor. El espectáculo que dimos mi marido y yo, no solamente consistió en que me pudieran ver toda desnuda, pues mi marido terminó también por quitarme la tanga que llevaba, sino que además pudieron observar directamente cómo follábamos en la pista de baile.

Una vez desnuda, caliente por los besos y caricias que me había dado mi marido, así como por el toqueteo que realizaba en mi coño con su mano y el morbo que me daba el hecho de estar desnuda a la vista de todos, le abrí la cremallera del pantalón, le saqué la polla practicándole una hasta conseguir que su polla adquiriera una dureza increíble. La verdad es que no tardó casi nada en ponerse cachondo a tope pues a él la situación también le había excitado muchísimo. Está claro que nos encanta follar delante de gente.

Cuando su polla estaba en pleno apogeo, se agachó un poco y me la introdujo todo lo que pudo en mi coño. Sentía su polla dentro de mí y su boca en uno de mis pezones. Lo chupaba haciendo que el pezón se endureciera cada vez más. Todo ello me provocó el deseo de tener su polla más adentro, porque en la postura que estábamos, los dos de pié, no podía penetrar bien adentro. Así que, después de unos cuantos meneos, y para estar más cómodos, me incliné por la cintura y apoyándome en la pared de la pista de baile, mi marido me metió la polla desde detrás hasta el fondo. Luego continuó moviéndose y acariciándome los pechos. Yo agitaba mi trasero todo lo que podía y ayudaba a que su polla penetrara toda entera empujando contra mi coño húmedo y mis nalgas, calentándome cada vez más, tanto por los empujones de la polla como al ver las caras con gesto libidinoso que nos observaban. Hasta que al final nos corrimos.

Después de la corrida en la pista de baile, me subí el vestido y, sin tanga, atrayendo las miradas de todos los que se encontraban en el camino hacia mis  y nalgas, nos dirigimos a nuestros asientos, donde terminamos nuestras copas.
Más tarde nos dirigimos al cuarto de camas. Una vez allí nos desnudamos ambos y nos tumbamos en una cama. Yo me puse de rodillas, entre sus y me agaché para chuparle su enorme polla. En aquella postura, mi culo y mi coño apuntaban hacia el pasillo que hay entre las camas y la pared. Cuando estaba en plena masturbación oral, sentí algo que se apoyaba en la entrada de mi coño e intenté darme la vuelta para ver que era, pero mi marido me lo impidió cogiéndome la cabeza al tiempo que me decía: "No mires y déjate hacer lo que sea".
Mientras me decía aquello, sentí que una polla me penetraba de un sólo empujón sin que mi coño ofreciera la más mínima resistencia, porque estaba suficientemente húmedo y abierto de la corrida en la pista de baile. Luego, empezó a entrar y salir de mí con potentes empellones. Empellones que yo transmitía a la polla de mi marido con mi boca. La situación me produjo una tremenda excitación: follada por alguien a quien ni siquiera veía. Sentí una polla desconocida follarme salvajemente, darme palmadas en las nalgas unas manos que no sabía a quien pertenecían. Mientras sentía esa polla entrar y salir de mi coño cada vez con más fuerza y más hondo, la polla de mi marido entraba y salía de mi boca. La excitación que me produjo esa situación aceleró mi que se desató con gran intensidad, haciéndome recular hacia atrás para que la polla se introdujera más en mi interior.

Cuando mi orgasmo todavía no había terminado, volví a correrme de nuevo por la tremenda excitación de sentir el semen de esa polla desconocida derramarse en mi interior en calientes y espesos borbotones, junto al semen de mi marido derramándose en mi boca. Me lo tragué todo, sin dejar que se escapara ninguna gota. Cuando sentí que la polla desconocida salía de mi interior, intenté darme la vuelta de nuevo para ver a quien pertenecía, pero nuevamente mi marido me lo impidió. Cuando dejó que me incorporara ya no había nadie en el cuarto, así que le pregunté a mi marido:
-¿Porqué no me has dejado mirar quién era?
-Ese era el juego: que te follara alguien a quien ni siquiera vieras antes, durante, ni después de follarte. ¿Te ha excitado ser follada sin saber quien te follaba?
-Si, cariño, sentir esa polla penetrarme, esas manos acariciándome el culo y no saber a quien pertenecían me ha dado muchísimo morbo. ¿Lo habías preparado?
-Sí, cuando estábamos tomando las copas y me he ido un momento al baño, me he encontrado a ese tío y le he propuesto que cuando nos viera entrar en el cuarto de las camas, esperara dos minutos y luego entrara. Que te vería a ti de rodillas chupándome y que sin decir nada, se desnudara y te la metiera hasta el fondo, y que una vez que se hubiera corrido, se vistiera y saliera sin decir nada. Suponía que la situación te iba a producir morbo y que disfrutarías de que alguien te follara sin poder verle. 
-Pues has acertado, me ha excitado muchísimo, ¿y tú, que opinas de lo sucedido?
-Me he puesto muy cachondo, sobre todo al verte a ti tan excitada.
-¿Cuándo me dirás de quien se trata? ¿Quién es ese chico misterioso que me ha follado?
-Tendrás que adivinarlo…
La conversación con mi marido me dejó pensativa. ¿A qué venía tanto misterio? ¿Por qué no podía saber quién me había penetrado de aquella manera, haciéndome perder la cabeza? En aquel momento, me sobresaltó la idea de que, detrás de todo aquello, pudiese haber algún plan retorcido. Conocía bien a mi marido, y tanto misterio me resultaba, sin duda, sospechoso.

Al salir de la habitación, encontré una pulsera de plata tirada en el suelo que me resultó muy familiar. Al darle la vuelta, vi unas iniciales grabadas en ella. Las mismas iniciales del nombre de mi hermano mayor. 
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Relato Erótico: Alguien me masturba en el autobús

Relato EróticoRelato Erótico
SIMON CLARIDGE . SEX IN ART


Sentada en el autobús provincial que la llevaba a su pueblo, tras una dura semana de estudio, Sandra se sorprendió al notar los dedos de aquella persona que se había sentado a su lado explorando sus piernas.
Nada hacía pensar que la mujer, de unos treinta y seis años, morena y de muy buen ver, aunque un poco pasada de peso, pudiera mostrar interés por otras mujeres, pero el roce, aparentemente casual, de sus dedos con sus muslos lo dejaba bien claro.
La primera reacción de Sandra fue la de levantarse precipitadamente del asiento y buscar otro desocupado, pero el autobús estaba hasta los topes, incluso había gente de pie en algunos sitios.
La mujer había elegido bien el lugar donde sentarse, pues sus asientos quedaban casi completamente ocultos al final del autobús. Miró desesperada, pero estaba claro que no había otro lugar donde sentarse. Pensó entonces que no tenía por qué tolerar esto, miró a la mujer directamente a los ojos, estaba ya a punto de llamarle algo bastante fuerte, cuando las manos de ella llegaron a sus bragas. Dio un respingo, en ese momento supo que no se atrevería a reprocharle nada. Sentía vergüenza, y no quería quedar en evidencia.
La mujer la miró, en sus ojos brillaba el deseo. Sus dedos así lo demostraban, pues sin rodeos le masajeaban la vulva con delicadeza aunque con insistencia. Sus labios estaban húmedos. Seguro que la excitaban las chichas de diecinueve años como ella.
- Por favor...
Fue casi un susurro, pero Sandra no se atrevía a dirigirle la palabra en voz alta. De repente, se sentía pudorosa y tímida, solamente quería escapar de allí, negar lo que estaba pasando. Rogando porque la mujer la dejase en paz, miró por la ventana, fingiendo que no pasaba nada, aunque cerraba sus piernas lo más que podía, de poco servía, pues la mano estaba bien enterrada en su entrepierna, y sus dedos frotaban una y otra vez su  a través de las bragas.
Algo sucedió mientras Sandra pensaba de forma frenética cómo librarse de aquella situación. Su vulva, independientemente de todo lo demás, comenzó a hincharse, como siempre que empezaba a marturbarse.
¿Acaso no apreciaba la diferencia de tacto, aquellos dedos diferentes a los suyos? ¿Por qué respondía entonces?.
Pensó que quizás fuera por el nerviosismo por lo que respondía así, pero un suave calor se insinuaba ya en su bajo vientre. Ella no era lesbiana, de eso estaba completamente segura. ¿Que sucedía entonces?.
Miró furtivamente a la mujer. La muy zorra parecía completamente ajena a todo lo que su mano hacía, mirando hacia otro lado, aparentemente aburrida del viaje. Pero sus dedos seguían el ritmo que habían iniciado hacía un par de minutos. ¿Tan poco tiempo?, parecía una eternidad.
La sensación de calor empezó a hacerse más fuerte, ya no podía negarlo: estaba excitándose, y de una forma que nunca antes había experimentado. Desesperada trató de moverse, pero sus piernas solo se abrieron un poco más. Espantada se dio cuenta de que las tenía completamente separadas, de que aquella mano insidiosa obraba con total libertad. Pensó una y mil formas de acabar con aquello, pero no se le ocurría ninguna que le permitiera librarse sin llamar la atención. Miró a su alrededor.
La mayoría dormitaba, el resto no miraba ni remotamente en su dirección, solo rostros aburridos. Miró de nuevo por el cristal: carretera vacía. Pero las sensaciones que ella estaba experimentando distaban mucho del aburrimiento.
Entonces comprendió que no haría nada, que solamente esperaría a que ella acabase de tocarla para poder olvidarlo todo. Tan solo restaba una media hora de viaje, todo pasaría pronto.
Siguió pues mirando por el cristal, haciéndose la aburrida como todos los demás, y dejó que aquellos dedos de fuego siguieran frotando sus bragas, mojadas ya por sus propios fluidos.
Pasaron los minutos, y Sandra empezó a mover la vulva adelante y atrás, muy suavemente. Pensó que su reacción era automática, involuntaria, pero en su interior sabía que lo hacía queriendo. Por un momento se quedó parada, horrorizada pensando que realmente estaba empezando a gustarle aquella situación, que le gustaría correrse bajo la a la que la sometía la mujer.
Pero ese momento de horror pronto pasó, su excitación era demasiado intensa. Nada importaba, solo seguir sintiendo los dedos en su gruta mojada. Siguió moviendo su cintura. La mujer la miró por un breve instante. Una fugaz sonrisa de comprensión aleteó en sus labios, luego volvió a hacerse la desinteresada, aunque la intensidad y rapidez de los movimientos de su mano aumentó.
Sandra pasó de una reacción inicial de rechazo a una aceptación y atrevimiento total. Su fantasía empezó a desbordarse, se imaginó en su cama con ella, mientras esos dedos se movían sobre su coño . Eso le dio una idea, ¿porqué no?. Paseó la mirada alrededor rápidamente. Nada había cambiado.
Y sin pararse a pensarlo llevó sus manos a su cintura, levantó un poco su falda y tiró hacia abajo de sus bragas, las tenía ahora en sus rodillas, rápidamente se las bajó hasta los tobillos acabando por quitárselas del todo. Las introdujo rápidamente en su bolso y se sentó. Nadie se había percatado de lo que había hecho.
Nadie excepto la mujer, por supuesto, que aparentemente sorprendida se había quedado quieta desde que empezó a sobarla, contemplando de reojo la operación.
Sandra abrió las piernas, invitando a la mujer a proseguir el juego. No se hizo esperar, esos dedos ahora conocidos empezaron a hurgar en su interior, mojándose a medida que la frotación continuaba.
Emitió un suspiro inaudible, empezando a moverse de nuevo. Aquello era el delirio. Nunca había imaginado que pudiera ocurrir algo así, pero ahora no quería que acabase nunca. Se movía cada vez más rápido, como aquellos deditos juguetones, que pasaron a moverse de forma circular, rápidamente, con los movimientos exactos que la propia Sandra utilizaba para llegar al éxtasis cuando se masturbaba en su habitación.
El  no se hizo esperar, llegó en lentas oleadas de placer intenso, húmedo y caliente al mismo tiempo. Empezó a temblar de gusto. Muy pronto iba a derramarse sobre aquella mano y aquello la ponía tan cachonda que apenas podía controlarse.
Mordiéndose los labios hasta casi hacerse sangre para no gritar de placer, apretando entre sus puños su minifalda, se corrió como nunca en su vida lo había hecho, experimentando un placer más allá de todo pensamiento racional. Sintió el orgasmo empezando en su coño y expandiéndose por todo su .
Otro gemido involuntario que no pudo impedir escapó de su garganta en el momento en que pequeños corritos de flujo vaginal escapaban de los labios vaginales, dejando pringosos aquellos dedos que se movían fuerte y velozmente sobre su jugosa fruta. Casi perdió el conocimiento por el intenso placer.
Poco a poco se fue relajando, los dedos aflojaron su presión, hasta separarse definitivamente de ella. Entre suspiros, pudo ver como la mujer limpiaba sus dedos en un minúsculo pañuelo, y como se relamía los labios ante lo que había provocado en el joven cuerpo.
Se miraron, ahora tranquilas, una mirada de comprensión, de agradecimiento mutuo. Sandra supo entonces lo que tenía que hacer. Sacó de su bolso una pequeña agenda, anotó su número de teléfono y su nombre en una hoja en blanco, la arrancó y la tendió a la mujer.
Esta la tomó en silencio, miró lo que Sandra había escrito y la guardó en su propio bolso. Sonrió y apretó la mano de la chica entre la suya, la que momentos antes había proporcionado tanto placer.
Sandra supo que en aquel instante una nueva vida comenzaba para ella. Jamás tendría que volver a imaginar cosas. De ahora en adelante, las viviría. www.nosotras.com

Música para el sexo: canciones para declararte y hacer el amor

Lenny KravitzLenny Kravitz
LENNY KRAVITZ
La música es capaz de trasladarnos a otros lugares, a otras situaciones y de generar un ambiente diferente. Por todo ello hemos querido averiguar aquellas canciones idóneas que deberían sonar en tus veladas más románticas y eróticas o la música perfecta para conquistarle e insinuarte. ¡Toma nota!
Aunque la  es algo muy personal, sí que es cierto quemuchas canciones son capaces de provocar sensaciones similares entre las personas. Ya que no podemos pedir a un músico que nos toque el piano o violín justo en el momento en que nos confesamos al chico de nuestros sueños, ¿por qué no crear una cálida atmósfera con buenas canciones y buenas letras?
Empezamos por justo ese momentoLlega el día en que decides declararte. Durante la cena en , previa a tu declaración, aprovecha para poner un hilo musical. Una buena opción es que escojas música tranquila, pero tampoco súper empalagosa. El primer disco dela fallecida Amy WinehouseFrank, es una buena opción. Aunque no seas partidario del jazz y soul, su música creará una atmósfera tranquila y cómoda. Escucha I heard love is blind.
No hay una descripción disponibleAmy Winehouse
También puedes optar por James Morrison. Su voz y su música es agradable. Canciones lentas entre algunas algo más movidas que ayudaran a abrir vuestros corazones. Prueba con I won't let you go. Seguro que Adele también te ayuda. Aunque la mayoría de sus letras hablen de su ex su gran voz es capaz de enamorar a cualquiera, sino escucha Make you feel my love, de su primer disco.Corinne Bailey, famosa por su Put your records on, es la última de nuestras apuestas. Guitarra y voz se complementan para dar lugar a unas canciones lentas pero con ritmo. Escucha Is This Love.
No hay una descripción disponibleAdele
No podríamos acabar esta selección sin proponerte las mejores canciones para hacer el amor. El  es cosa de dos y sólo tu sabes cómo le gusta y cómo te gusta. Aún así seguro que te apetece romper con la monotonía y ambientar tu relación con una buena música que, en ocasiones, puede marcar el ritmo del sexo. Además también puedes aprovechar estas canciones para hacerle un striptease.
Canciones eróticas y sensuales como You make me wanna de Usher, It ain't over till it's over de Lenny Kravitz, Breathe on me de Foxy Lady de Jimmy Hendrix, Champagne de Pereza,Officially yours de Craig David, Quítate la ropa de Flavio Rodríguez oJustify my love de Madonna.
Y para terminar ¿Qué te parece escuchar nuestras recomendaciones e ir calentando motores?   www.nosotras.com
Imágenes de: MusicRadarGuindadelatorta

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El ritmo de la seducción... ¡Descubre los poderes afrodisíacos de la música!

D&GD&G


Una música bien elegida y unas manos bien hidratadas. Esta puede ser la clave (sencilla, sencilla) para que el juego amoroso se convierta en un preámbulo glorioso.
Las caricias, los besos, los arrumacos y los jueguecillos, los míticos preámbulos, pueden encumbrar a un amante al podium de la victoria ¡Aprende! Tantas veces se ha hablado de las propiedades afrodisíacas de los alimentos, que ya nadie las pone en duda.
Pero, y si estás a dieta... ¿de dónde sacas la energía que acelera tu cuerpo? No hay duda ¡Inspírate en la música!: cero calorías para un resultado más que satisfactorio. Aquí tienes unas notas musicales para despertar la líbido.
Música personalizada
Cada persona tiene sus preferencias. Los estímulos son diferentes para cada caso. Por eso dar  universales es casi imposible. Hay que saber escoger en función del momento y de la persona. Si tu chico se pirra por las melodías más clásicas ni se te ocurra sorprenderlo con unas notas de heavy... a no ser que sepas que le encanta descubrir nuevos horizontes... Y para que el recuerdo sea impagable quizá puedas combinar la sorpresa musical con la innovación en otros campos. A partir de esta noche, quizá se aficione al metal...
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¿Suavecito, suavecito o frenesí descontrolado?
Depende del tipo de encuentro... una cita romántica y amorosa o una aventura alocada y desquiciada. Y, sobre todo, recuerda: nadie te pide que elijas de forma eliminatoria ¿Qué te impide comenzar la noche con unas melodías acarameladas y amanecer con un redoble de tambores y un trinar de trompetas? Y si prefieres el orden inverso, no te cortes ¡Para desfallecer! El tonito... eso sí: suave.
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No te empeñes en apagar tus gemidos o los suyos con la  a todo volumen. Aunque creas que la música que has escogido es estimulante a tope, no hay nada más afrodisiaco que tu propia voz gimiendo de .
Y quizá quieras seducirlo con una bonita melodía que tú misma interpretas... Puedes lanzarte al mundo del espectáculo con cualquiera de las baladas clásicas, aquellas que te han acompañado y seducido a lo largo de tu vida. En este caso lo suave y aterciopelada que sea tu voz es, quizá, lo de menos; lo que verdaderamente importa es el mensaje.

Acompasa tus caricias, tus besos y tus palabras a la banda sonora del momento. Haz que tu  se someta al ritmo del hilo musical. La música es un ingrediente más en el ritual de la . Y para sacarle el máximo partido debes crear entre todos los elementos una armonía perfecta.
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