No todo es Frida
| Sin duda, Frida Kahlo es la artista plástica mexicana más conocida, multireproducida y venerada a nivel nacional e internacional, como confirman las colas larguísimas para entrar a las exposiciones realizadas en el último año para conmemorar los cien años de su nacimiento. Y sin embargo, el fenómeno acendrado de mercadotecnia alrededor de su persona, incluso a menudo más que su obra, ha tenido el efecto desafortunado de opacar a otras mujeres artistas mexicanas o radicadas en México que trabajaron paralelamente a Frida en la primera mitad del siglo XX. |
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| Introducir una reflexión sobre el arte de mujeres y el género como una categoría significativa en las artes plásticas no se reduce, desde luego, a ampliar el canon tradicional de la historia del arte por medio de la inclusión de otras autoras, sino de analizar el contenido, forma y visión específica que aporta cada creadora; la manera como se transforma la narrativa convencional de la historia del arte al atender a otras voces y miradas; el papel del arte en la construcción social del género sexual con las categorías estéticas y la vivencias –corporal y subjetiva– asociadas a él. Al profundizar en la obra de algunas de las mujeres artistas que trabajaron en los años de la postrevolución, podremos reflexionar sobre los límites y alcances de su visión y sus representaciones en el contexto social del periodo, así como comprender más claramente que no existía un “arte femenino” como a veces se sugiere, sino una diversidad de visiones plásticas que representan diferentes perspectivas y posibilidades de representación y autorepresentación, construidas en un momento en el cual el papel de la mujer se concebía más fácilmente como musa, promotora u objeto de una mirada masculina estetizante, que como creadora en su propio derecho. Su incorporación al panorama artístico de la primera mitad del siglo XX en México, dominado principalmente en la historiografía por creadores masculinos, aporta una visión más diversa de la cultura artística del momento y sugiere la necesidad de reescritura de una historia del arte de estos años que la toma en cuenta de manera sustantiva y no sólo como lo “otro” que confirma la norma, caso que se aplica aún a Frida Kahlo. En muchos casos su trabajo se puede entender como la búsqueda de un espacio de expresión propia, que no repite el canon creado por artistas masculinos sino que refleja la creación de estrategias propias que dialogan con la cultura artística de su momento y sus diversas propuestas para la creación de un arte mexicano moderno, y a la vez se diferencia al reflejar espacios de identificación y experiencias de la mujer abordadas con una mirada propia. |


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