Bienvenidos

A través de esta página iré desarrollando aspectos sobre el arte erótico en toda su expresión y en distintas épocas y lugares, donde el escenario de este arte dio pie para que gente talentosa en su oficio descubren un mundo de satisfacciones que el hombre común jamás pudo experimentar.

Invitamos a todos aquellos que se sientan identificados con esta página a enviar sus trabajos eróticos (NO PORNO) que será bien recibidos y publicados en este blog.

miércoles, 9 de enero de 2013

www.jrvarela.net


Estos poemas son una recopilación de mis escritos en el foro de poesía:

I
AMANTES SECRETOS
Premiado en Érato y editado por el Ateneo de Sevilla. 
Entre los mugidos de las bestias
tus tediosos bostezos
despertaron mi letargo
y el brillo de azules soles
se instaló al verte
reflejada en mi mirada.

Hoy
tu locura exilia mi cordura
y titilo
al presentir que aún late la vida
en nuestros cuerpos autistas.
proscribimos las noches gélidas
que compartimos con difuntos.
Desempolvamos la pasiones dormidas
descalzado la ternura.
Mi aliento fresco
ciega tu tímida mirada.
Tus dedos temblorosos
resbalan por mi piel.
El encuentro soñado
de tu boca con mis labios,
el sutil cosquilleo en tu cuello
al posar mis ribetes carnosos
en lento descenso hacia tus senos.
Se erectan tus pezones
al sentir el calor de mi lengua,
mis besos, libando tus pechos,
como niño, como hombre,
Percibo tu estremecimiento
al paso lento por tu pubis
y me invitas en silencio
entreabriendo tu secreto
a embriagarme con la humedad de tu aroma,
a saciar mi sed con tu néctar
y penetro en ti con mi lengua
en un suave ir y venir
de arriba abajo,
entre espasmos de dicha,
y mudos gemidos de gozo.
Tus muslos enredados en mi cuello,
mi cabeza atrapada
entre tus ingles desbocadas,
el fuego ardiendo en mis entrañas.
Deseos irrefrenables de amazona
cabalgando sobre mi cuerpo,
mi cauce de aguas blancas
se desborda en tus entrañas,
colmándote de mí
antes de yacer rendidos
en un eterno abrazo,
meciendo nuestra dicha
entre vergüenzas tímidas
de una mujer pudorosa
amando a un hombre.
Mi locura y tu cordura,
tu júbilo y mi deleite
el amor de dos almas gemelas
al silencio condenadas.

~
II
Tengo frío
mis dedos entumecidos
no alcanzan tu piel
de escarcha y rocío,
mis caricias son témpanos de hielo
donde parpadean
esas gotas heladas
que se pierden
entre las gélidas soledades
de tus sabanas.
Miro tu cuerpo desnudo
ese cuerpo que no será mío,
esos labios que me niegan tus besos
esos senos que no amamantaran mis desvelos,
esos glúteos, macizos que anhelo
y esas manos
que se niegan a acunarme
en tu regazo.
Sí tengo frío
un frío intenso
que llena mi cuerpo
de vacíos.
~
III
Me gustas
por tu rebeldía
por tu alma guerrillera
por tus inconfesables travesuras
de niña consentida.
Me gustas
por dejar que tu alas
se oxiden de monotonías
por pintar con manchas
inmaculados lienzos
impolutos.
Me gustas
por tu mirada
de mujer lasciva
por tus senos turgentes
y tus ingles
desbocadas.
Me gustas
porque entre tus palabras,
tus pinturas
y tu máscara
se cuelan retazos de tu alma,
de esa alma
que cada día
me enamora.

~
IV
Tras los misteriosos secretos de tu puerto
hoy descubierto por estos ojos inocentes
plancho mis cartas náuticas,
arrancho con alimentos mi fardel
arrío las estachas que me amarran
a los muelles del hastío
y zarpo.
Singladura solitaria
en busca tus paraísos cálidos
tierra húmeda y boscosa
donde se esconden voluptuosos tesoros,
isla deshabitada
que pretendo colonizar
hincando mi estandarte
en las faldas del monte
venusiano
floreado con coros de murmullos
dulcemente expirados,
y fondearé mi nave
en la rada húmeda
del puerto de tus encantos.
Y navegaremos entre suspiros
hasta embarrancar
en las mullidas playas
que ocultan los lienzos blancos
de tu lecho.

V
Con tu encuentro
se apagaron las noches de invierno
tu calor, rozando tímido
mi cuerpo
me traslada hasta las noches estrelladas
que brotan de los candiles
de tu mirada.
Me deslizo por el tobogán de las dichas
en un ir venir sin salir de ti,
me desboco como el potrillo
por primera vez cabalgado
siento el fuerte abrazo
de tus muslos de amazona
sujetando mi ardoroso galope
entre los cauces húmedos
de tus ingles.
Dómame hasta caer rendido
como el poyuelo recién nacido
acurrucado entre los murmullos
insondables de tu éxtasis.
Atrapa esta rebeldía de adolescente
que has despertado en mi cuerpo
hazla tuya, entre enternecedores mimos
y apasionadas contracciones,
quiero marear mi inocencia
entre los espasmo profundos de tu vientre
quiero romperme en mil pedazos
gritar de desconsuelo
cuando mi vuelo
anide
en lo más profundo de tu sentimiento.

VI
Hoy tengo frío,
mucho frío,
es el gélido aliento
de tus silencios
helándome el alma.
Déjame que anide
entre tus brazos
que tu calor me hospede
que tus besos me calienten
y tu manos, entre friegas
y caricias
prendan el fuego
en mis entrañas.
Hoy, amada mía
tengo frío
VII
QUE ETERNA ES LA NOCHE
CUANDO A MI LADO
AL BORDE DE MI LECHO
PALPO ENTRE LAS SOMBRAS
BUSCANDO TU CALOR
Y NO TE ENCUENTRO.
Qué frías son las sábanas
qué vacío presiento
qué soledad tan cruel
es tu ausencia
y tu silencio.
Por qué, dime por qué
te encierras en esa celda
por qué lloras
por qué te castigas
a vivir sola
teniéndome a mí
que deseo compartir
tus soledades, tu vida
y tu lecho.

VIII
AROMAS
Aún dura la resaca
de aquel embriagante aroma
a té verde, esparcido por mi piel,
relajante masaje
fluyendo de tus dedos
hasta al alcanzar el límite de mi espalda.
Cordura desbocada que pide más,
¡continúa!
Desciende con tus manos sutiles
hasta hallar el cono de mis entrañas.
Volteaste mis caprichos
en un volver a comenzar,
deslizas tu lengua húmeda
por mis tostadas areolas,
pestañean erectos mis senos
y tiemblo al percibir
la lenta peregrinación
de tu boca hacia mis ingles,
voltearme una vez más
vuelve a recomenzar.
Frescas y frutales fragancias
preñadas con la pócima de tus carias
erizando mi piel.
Renacer entre susurros y sonrisas,
te esperan abiertas mis extremidades
celosas de no sentirse invadidas,
hechizadas del fresco aroma de té verde
que en el cenit de mi pasión
perfumó mi alma de mujer.
Relajante penetración,
henchida de aromas que alimentan mi deseo,
comienzo de una danza rítmica,
empeñado desde lejanos ayeres en no bailarla,
fusión de dos cuerpos
entre aromas de primavera,
el blancas lluvias derramadas
en mis entrañas,
el milagro de olvidar desencuentros
licuándonos de nuevo
en un solo ser
resucitando de nuevo
de viejos sueños
despertando
mi amor.
IX
ANTES DE QUE LA NOCHE SE VISTA DE ARRUGAS

Antes de que la noche se vista de arrugas
y broten de tus candiles perlas celestes
recuerda lo que me debes.
En el primogénito, danzaremos,
en el benjamín nos amaremos.
Sentirás en tu piel despuntar los erizos
entre bálsamos de sortilegios,
el calor húmedo de mi lengua
recorrerá todos los poros de tu cuerpo,
nevará en los valles
y los cráteres de tu pecho vomitarán erupciones,
frío intenso de miedos
caldeados de tierna pasiones.
Hoy te estrenas de mujer
entre vetustos algodones,
acomódate en las planicies de mi abdomen,
vela tu mirada a la viejas traiciones,
hoy te resucitas a la vida
y al goce de nuevas sensaciones.
X
Es tan grande mi deseo
tan inmensa mi locura
que al admirarte me enloquezco.

Quiero que se pierda mi boca
entre los orificios de tu cuerpo
que mi lengua humedezca
tus senos erectos,
que su cálida humedad
se entremezcle con tus efluvios,
arrodillarme ante ti
entreabierta,
y mientras acaricias mis largos cabellos
apresados entre tus ingles acogedoras
me embriague de ti
hasta saciar mi sed
y tu deseo.
XI
Esta noche te soñaré entre mis sábanas
sueños húmedos donde se bañan mis soledades
sueños mecidos entre suspiros
al ritmo lento de tus ternuras.

Soñaré ser tu almohada
donde reposa tu cabeza,
soñaré ser tu colchón
donde reposa tu cuerpo
y soñaré ser tu cuna
donde se mecen tus deseos.

Y soñaré que te hago mía
que penetro en ti
resbalando entres las mucosas
de la caverna donde escondes tu tesoro,
navegaré hasta el infinito fondo
donde se encrespan los espasmos
y a coro cantaremos
entre gemidos y suspiros
los gozos que el uno al otro
nos regalamos.

XII
Se ruborizan mis pudores
con sólo imaginarlo.
mi cuerpo
sumergido en tus entrañas,
mi boca
besando tus promontorios,
mis pies
enredados en tu cintura,
tus gemidos
revoloteando en
mi oídos,
yo en ti,
tú en mí,
unidos,
penetrados
gozándonos
en un éxtasis sensual
hasta alcanzar
a tocar con los dedos
el cielo.
XII
Te deseo
desnuda,
con tus ingles desbocadas,
con tus nalgas
en tensión,
con tu boca
en mis vergüenzas
y mi boca
en el cuenco
húmedo
de tu feminidad. 
XIII
¿Y eso?
eso es mi mortificación
el saberte viva
y no poseerte.
el ver mis ojos
reflejados en tu mirada,
mudos ecos
de mis deseos,
el ver tu turgentes senos
moldeados por otras manos,
tus muslos
cabalgando sujeta
de otras bridas,
tus labios
posándose en otro nido.

¿Y eso?
eso es amor,
amor mío.
XIV
Así te soñé un día:

Era una mujer muy joven, casi una niña. Era como una muñeca de porcelana, muy bella, de su cara mejilluda resaltaban sus grandes ojos del color de la miel enclaustrados bajo las arcadas azabaches que formaban sus cejas. Sus largos cabellos negros cubrían sus menudos pechos, dejando entrever cómo brotaban firmes en su culminación dos hermosos pezones rodeados de grandes areolas tostadas.
Destacaba en la palidez de su blanca figura, el negro vello público dibujando una delta perfecta. Tenía las manos muy fuertes y sus dedos eran largos igual que las uñas que los remataban. De sus vigorosas piernas surgían dos glúteos voluminosos. Su bisoño rostro se adornaba con algunas diminutas pequillas y de entre sus tiernos labios surgía una dentadura armoniosa que aportaba a su sonrisa un toque angelical.

Y así te ame entre sueños:

Puesta en pie, rasgó con arrojo sus vestimentas desde la altura del escote hasta los píes, dejando al descubierto todo la parte delantera de su cuerpo, pude entonces admirar sus concupiscentes pechos, sus enormes pezones parduscos, su rechoncha cintura y sus muslos. Aquellos carnosos muslos pálidos, casi lechosos que semejaban las columnas del pórtico de la entrada de un templo antiguo.
Luego suavemente me descalzó arrojando hacia un costado mis alpargatas, me despojó de mi manto y sin perder en ningún momento su entrañable sonrisa, se colocó frente a mí en cuclillas, cogió con ternura mis pies, fue besándome uno a uno todos los dedos, mientras acariciaba con ternura las palmas.
Yo sentía la humedad de su saliva que amortiguaba el ligero cosquilleo que me producía con los dedos de sus manos, seguidamente los abrazó con fuerza contra sus pechos desnudos y prosiguió acariciándome por la parte superior del pie y el tobillo, luego los posó entre sus piernas cerca de sus cálidos labios vaginales. Poco a poco iba desplazando su masaje, notaba subir sus manos lentamente por mis piernas, sentía el calor de su flujo viscoso humedeciendo mis empeines, percibía la dulzura de sus manos rozando con delicadeza mi pene, los pezones de mis pechos, mis orejas, la boca.
Chupé sus dedos rechonchos, los mordí con pasión mientras ella, con dolor, me introducía en su regazo y rompía las ligaduras que la aferraban a este mundo, emancipándose de su cautiverio virginal.
Súbitamente un volcán emergió con fuerza de mi interior, un río de blanca lava candente surgió de mi cráter profundo fundiéndose con su río caudaloso de néctar.
Creí subir al cielo. Creí levitar libre entre las sedosas nubes de la noche otoñal.


XV
Estabas distraída mirando la lluvia a través de la ventana, silente me acerqué a tu espalda, mis manos rodearon tus senos, mi boca se posó en tu cuello y mis muslos en tus glúteos.
Giraste tímida la cabeza, no quisiste mirarme, velaste tus ojos y me ofreciste abierta tu boca. Nos besamos mientras mis manos descalzaban tu senos y acariciaban tus pezones, te volteaste, me abrazaste.... un silencio roto por los suspiros fue el prólogo de aquella tarde.
Me senté al borde de la cama y tú en píe frente a mí, te desvestí y fui muy lentamente moldeando tu cuerpo con mis caricias, con un beso cerré tus párpados y mis manos fueron resbalando lentamente por tus mejillas, tu cuello, tus axilas.... acariciaron los areolas hasta erectar tus pezones, jugué en tu ombligo... se perdieron mis dedos entre tu vello púbico y descendí por tus muslos hasta llegar a las palmas de tus pies.
Era tu cuerpo mi deseo y comencé a esculpirte con mi boca, beso uno a uno los dedos de tus pies, chupandolos, lamiéndolos. Ascendí lento sobre tus piernas y percibí que entreabrías tu tesoro cuando mordisqueaba entre besos la cara interior de tus muslos, no quise saciarme y seguí ascendiendo hasta alcanza de nuevo tus senos, mi lengua húmeda y calidad giro lenta humedeciendo tus areolas, luego besé tus pezones, mamando de ellos como un niño recién nacido, intuía en tus latidos acelerados la pasión que te dominaba, tu respiración entrecortada, tu boca entreabierta y los ojos cerrados.
Te senté en la cama y me arrodille a tus pies, el aroma íntimo de tus humedades me reclama, mi lengua abrió tus pliegues para libar tu esencia, recorrí lentamente el cuenco de mis dicha desde abajo hasta arriba rozando con sutil ternura tu clítoris excitado, bebí de ti hasta embriagarme, hasta perder la razón, tú entre gemidos acariciabas mis cabellos mientras rodeabas con tus muslos mi cuello, manteniéndome preso de ti con mi lengua enclaustrada en tu cenco.
Percibí tus desasosiego cuando te invadieron los espasmos, cuando tu grito se hizo canto y tu cuerpo danzaba el baile del amor....
Me alzaste tendido sobre tu cuerpo, tus brazos acariciaron mi espalda, tus muslos rodearon mi cintura y el mástil inhiesto de mi cuerpo resbalo hacia el interior de tus entrañas... navegamos en un vaivén de dichas sintiendo como engullías mi virilidad mientras te agitabas desbocada en un galope de gozos. Esa eternidad efímera hizo que de mi cuerpo manara un blanco néctar cálido que regó las profundidades de tu cuerpo, un sentido suspiro manó de tu boca cuando sentiste el calor de mis fluidos.
Nos abrazamos para amarnos tras hacer el amor, tú apoyada en mi pecho, yo jugando con tus cabellos, y el silencio vestido de susurros diciéndonos cuanto nos queremos.

XVI
Hoy te he soñado... ha sido un sueño humedecido por los deseos incontenibles de penetrar en tu cuenco, de saciar mi sed en tus fuentes, de sentirme hombre amando a una mujer.
Te he visto vestida de amazona, cabalgando sobre mi grupa, danzando sobre mí hasta exprimir mi esencia.
Hoy despierto con la dulce sensación de conocer tu cuerpo, la tersura de tus nalgas, la lozanía de tus senos y la fragancia de tus humedades rebosando sobre la gruta donde escondes la pasión que me hechiza.
Quiero llenarme de ti, vaciarme en ti, ser tu cuerpo y mi cuerpo un solo cuerpo unidos por las ingles... ser tu hombre y tu niño, tu pasión y tu desvelo, tu locura y tu cordura, ser... yo en ti.
XVII
Y tú ¿Me lo preguntas?
Tú que me robaste el corazón
tú que de deseos me embriagas.
Hoy declaras al mundo
que estoy prisionero
de tu mirada,
tu que esclavizaste mi voluntad
hurtaste mis caricias,
robaste mi virilidad
todo te lo di,
el cuerpo
el alma
a cambio de libar
el néctar de tu cuenco
a cambio de danzar
con mi hombría
en las profundidades
de tu cavidad,
a cambio de lamer
tus inhiestos volcanes
de lava blanca,
a cambio
de besar tu boca.
Y hoy proclamas al viento
que soy todo tuyo.
Acaso crees
que habiéndome embriagado
con tu cuerpo
¿Deseo ser de otra?

XVIII
No me pidas amor mío,
que olvide aquella noche,
donde tu cuerpo sobre el mío
anidó entre gemidos,
quiero seguir alimentándome
en tus senos,
saciando mi sed
en tu cuenco,
meciéndome entre tus suspiros
preso entre tus ingles.
Quiero morir
amándote
hasta el último halo de vida,
quiero morder tu cuello
arañar tu espalda,
tirar de tus cabellos,
quiero gritar
en el justo momento
en que deposito en ti
mi blanca hombría
en el exacto instante
en que entre espasmos
me dueles entre goces.

XIX
¡Tengo sed!
Tengo hambre,
tengo sueño...
tras esta larga pesadilla
de tu ausencia.
Mis manos perdieron el tacto,
las labios la humedad
en el vacío al que me condenas
¡No quiero vivir!
sin vivir en ti,
sin acurrucarme en tu regazo
amamantándome en las fuentes
de tu senos,
saciando mi apetito
entre tus ingles,
muriendo exhausto
en el último suspiro
tras depositar
en tus pliegues
el néctar blanco
de mi cálida
virilidad.
XX
Hoy no puedo escribirte mis deseos
serian demasiado sinceros,
demasiado carnales
demasiado necesarios.
Y prefiero silenciar mis sueños
soñar entre bastidores
con tus pechos
con tus muslos
y tus besos.
Soñar despierto mientras camino
perdido entre las calles
en una vigilia de sexo.
Pero...
no lo olvides,
te deseo.
 
XXI
Y pensar
que pese al tiempo transcurrido
aún se erizan mis recuerdos
cuando el aroma de los jazmines
me embriaga de fragancias
y evoco aquel flujo de humedades
derramado entre tus ingles,
aquel que prendió la mecha
de esta ciega borrachera,
aquel que olvidar no puedo
porque aún despierta mis deseos
de penetrar en ti
y volver, una y mil veces,
a acunarme entre tus gemidos,
atrapado,
preso,
encadenado
a tus muslos lozanos,
percibiendo tus mordiscos,
los arañazos en mi espalda
y el abrazo postrero
que acunaba nuestro amor
después de habernos amado.

 XXII
Te sentiste morir
como una flor ajada
entre los hastíos
de las graves monotonías
porque yo no estaba.

Y una voz plausible
agitó tu calma,
llenaste tus vacíos
entre sus brazos,
embriagándote de sus melifluas
caricias, entre sus besos
y la hiel de su saliva.

Ahora que mi alma peregrina
vuelve con el deseo
de hospedarse en tu regazo
encuentro mi cama
ocupada, otro cuerpo
se mece entre las sábanas.

Nada te reprocho
amada mía,
volaré entre mares de silencio
buscando nuevos cobijos
que me acunen entre sus muslos.
XXIII
Larga se hizo la noche
de tu ausencia.
Te esperé
hasta desangrar
mis lágrimas
con tu recuerdo.
Al ahuyentar mis fantasmas
mis pasos cansinos
le arrojaron al asfalto
camine entre sollozos.
Solos
mi soledad
tu recuerdo
y yo
te buscando
sin encontrarte.
Hoy recibo un sobre sin remitente
y dentro
la foto del delito
tú en los brazos
de otro hombre.
Otra besando tus ingles,
otras manos acariciando
tus nalgas,
otro cuerpo
penetrando en tu cuerpo
y yo,
mientras,
muriendo de frío.
XXIV
Vienes
y vas,
eres como las olas del mar,
por instantes llenas mi vida
de fluidos salinos
pata luego condenarme
a la más yermo estío,
se secan mis lágrimas
cuando humedeces mis pasiones
y brotan desconsoladas
cuando entre silencios
me abandonas
en el lecho que un día
calentaron tus nalgas.


XXV
AMOR
permite que antes de que comience la batalla,
antes que rendidos caigamos entre las sabanas
masajes con ternura tus piernas cansinas
y despeje tu mente de las ansias que te produce
el trabajo.

Quiero poseerte relajada
sin esas angustias
con las que llegas
después de toda una jornada
enclaustrada entre las cuatro paredes
de la cárcel donde te ganas la vida.

Déjame que saboree despacio
el jugo que mana en tu fuente
déjame que sorbo a sorbo
me embriague
libando el néctar de tus placeres
quiero que riegues mi boca
con los espasmos de tu goce,
luego cuando ya hayas alcanzado las cimas
y desees prolongar tu deleite
penetraré en tus entrañas
para dejar mi blanca semilla.

Hoy te deseo despierta
que te agites mientras danzas,
abrazada a mí, unida a mis
incontinencias.
Quiero bailar contigo,
mecer tu cuerpo
al ritmo del mío,
apretar tu figura maciza,
sentir el hueco de tus ingles
en mis muslos,
tus senos aplastados
contra mi pecho
y la yemas de mis dedos
resbalando desde tu cuello
hasta los glúteos.

XVI
¿Dudas de mis deseos?
Dudas de que seas tú el blanco
de mis palabras,
el punto exacto donde convergen
mis antojos,
la hembra que ansío.
Tú eres la dueña
del cuenco húmedo
del que deseo sorber los efluvios
que satisfagan mi hambre
de mujer.
Tú eres la causa
de mis desvelos
el motivo de mi demencia,
la razón de mi locura,
mi destino.
Eres tú, amada mía,
la causa de todos mis males
de todas mis hambres
de todas mis necesidades
eres el sentido
con el que lleno mi vida.
XXVII
Hoy estas triste
por la ausencia
incomoda que se posa
en tus entrañas.
Triste por el vacío
que agita tu locura,
que desgarra tu soledades
y ahoga la esperanza.

Espérame
Con tus muslos abiertos.
con tus labios pedigüeños,
dame tiempo
que aunque es largo el camino
ya estoy llegando.

XXVIII
Sola y desnuda
para mí,
para que cubra tu cuerpo
con mis besos,
Quiero vestirte
con mis caricia,
percibir el temblor
escapar por tus ingles,
y los suspiros
rendidos
tras la ocupación
de tu cuerpo.

XXIX
No llores
porque tus manos
pierdan la cordura,
el mal de amores
nos viste de ansiedades
enrojece los labios
los humedece,
erecta nuestros deseos
y despierta
esa locura
por la que tú gimes
en estos momentos.
XXX
¿Dónde estás amada mía?
¿Dónde debo satisfacer mis deseos?
si te has ido
y me abandonas
y me dejas vacío.

¿Dónde puede recoger tu último beso?
Dónde embriagarme de tus aromas
si ya no yaces en mi lecho
y la sábanas lloran
de desconsuelo.

Textos de: José Ramón Varela   Jrvarela@corme.net

Mis Pensamientos y Poemas XIV (Poesia Erótica)

DOS CUERPOS DESNUDOS
(Poesia Erótica)




DOS CUERPOS DESNUDOS
SIN NADA QUE OCULTAR
DOS ALMAS GEMELAS
DISPUESTAS ENTRE SI; A AMAR

DOS CUERPOS DESNUDOS
PASION QUE GRITA INCONTENIBLE
DOS CORAZONES DESESPERADOS
Y CON GRAN AMOR VISIBLE

HAY DOS CUERPOS DESNUDOS
SIN PUDOR, SIN VERGÜENZA ALGUNA
HOMBRE Y MUJER, AMANDOSE
AL CANTO DE LA LUNA

HAY DOS CUERPOS DESNUDOS
HAY DOS MISMOS SENTIRES
HAY AMOR QUE DESATA
SUSPIROS ABIERTOS Y LIBRES

... DOS CUERPOS DESNUDOS
SE FINDEN EN UNO MISMO
JUNTOS HASTA EL FINAL DEL CLIMAX
JUNTOS HASTA EL FINAL DE UN ABISMO

... DOS CUERPOS DESNUDOS
TIBIOS...

CANSADOS DE AMAR
SUDOROSOS, AGOTADOS,
JUNTOS JURARON

EN CUERPO Y ALMA
NUNCA OLVIDARSE JAMAS.






DOMINGO, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2004, 07: 26 PM

TE VÍ DESNUDA...
(Poesia Erótica)




TE VÍ DESNUDA, A FLOR DE PIEL
TE VI EN MI CAMA, ENTRE MIS SABANAS
SABORIÉ TU CUERPO QUE ME CALMO LA HIEL
QUE HABITABA EN MIS NOCHES VANAS

TE VI DESNUDA; ASI TAN BELLA COMO ÉRES
SIN NADA QUE ESTORBE; NI QUE TAMPOCO PERTURBE
ESOS PECHOS QUE CAUSAN PLACERES
Y ESE MANANTIAL QUE MIS DESEOS ABSORBEN

TE VI COMO EVA
ASI CON ESE ANGEL QUE CAUTIVA
CON ESE AROMA TAN NATURAL, QUE ELEVA
Y MI PASIÓN AVIVA

TE VI Y QUIERO ENREDARME
EN TU CUERPO HERMOSO, PERDERME EN TUS BRAZOS
QUIERO POSEERTE, EN TU PECHO QUEDARME
QUE ME PROTEGAS, ME DES CALOR, EN TU REGAZO

TE HE VISTO DESNUDA
Y COMO UN LOCO TE DESEO
QUIERO HACERTE EL AMOR; AMOR QUE PREDURA
COMO PERDURA EN LA ETERNIDAD, UN SUEÑO

QUIERO BEBER DE TUS LIQUIDOS HIRVIENTES
QUE SON AGUA DE VIDA
MORDER TUS LABIOS ARDIENTES
Y SENTIR MI ALMA; EN LA TUYA PERDIDA

TE VI DESNUDA, COMO SOL RADIANTE
TE VI DESNUDA, COMO AQUEL AMANECER
SERÁ POR ESO, QUE SOY PERFECTO AMANTE
Y ESCLAVO ASIDUO; DE TU CUERPO DE MUJER






VIERNES, 12 DE AGOSTO DE 2005, 09: 52 PM
PROFUNDIDAD
(Poesia Erótica)



HAY UN AMOR PROFUNDO ENTRE LOS DOS
NOS DESEAMOS CON TERNURA Y CON PASION
DESEO TU CUERPO DE MUJER
BESAR CADA PARTE DE TI Y COLMARTE DE PLACER

SIENTO AL ROZAR TU PIEL
QUE ALEGRE VIAJO POR EL CIELO
SIENTO TUS SENOS JUNTO A MI PECHO
Y MI BOCA SOBRE TU CUELLO

HUELO TU AROMA DE FLOR EXCITADA
RECORRO LAS COLINAS DE TU CUERPO CON MIS MANOS
QUIERO SENTIRTE HUMEDA Y DESESPERADA
TOMAR LA MIEL DE ENTRE TUS MUSLOS
Y HACIA UN MUNDO SIN SECRETOS, LOS DOS NOS VAMOS

SIENTEME COMO ENTRO
DESPACIO...
HACIA TU RINCON MAS INTIMO
ABRIENDO ESPACIO...
SIENTO COMO VIBRAS LENTO
LOS DOS SOMOS UNO MISMO............

SIENTE EL CALOR DE MI CUERPO JUNTO AL TUYO
EN LA PROFUNDIDAD DE TUS SENTIDOS
PRISIONEROS EN UN ARRUYO;
OLVIDADOS Y PERDIDOS

AMAME, SIENTEME, COMEME...
QUIERO SENTIR QUE SOY TUYO
QUIERO SENTIR QUE ERES MIA
QUIEREME, CUIDAME, ABRAZAME...

ERES MI VERDAD

NO QUIERO SALIR DE TI
QUIERO QUEDARME EN TI...

EN TU PROFUNDIDAD...




DOMINGO, 16 DE MAYO DE 2004, 07: 49 PM 


* LA BELLA DAMA
(Poesia Erótica)


TU...
CON OJOS ANGELICALES,
MUJER MADURA
DE BELLEZA IRRADIANTE

TU, QUE DESNUDA A LA VISTA DEL SOL
ME HACES PENSAR SUEÑOS HUMEDOS

TU, CON CABELLERA DE ORO
RUBIA QUE DESATA MIS PASIONES

ERES LA BELLA DAMA
QUE TODO HOMBRE DESEA,
ELEGANTE, SUTIL, HERMOSA, SONRIENTE

AHORA QUE VEO TU DESNUDEZ PLENA, TE DESCRIBO SUTILMENTE:

CON TUS SENOS MEDIANOS,
JUGOSOS: SON EL NECTAR DE LA VIDA
CON TU CUERPO PERFECTO,
DIVINA EVA MODERNA: ES EL MANJAR PROHIBIDO
CON TUS CURVAS DE FUEGO,
DESEABLES: SON LA LUMBRE QUE QUEMA MIS DESEOS
CON TUS PIERNAS TORNEADAS,
MUSLOS PALPABLES: SON LO QUE INVITA AL PLACER

AHORA SUPRIMO MIS DESEOS, POR EL SIMPLE HECHO DE NO TENERTE:

SUPRIMO MI PASION EN EL OLVIDO,
Y TE VEO COMO UN SUEÑO LEJANO,
ME ALEJO, ME PIERDO, SIN QUE TU IMAGINES...

RECORDANDOTE ASI; BELLA DAMA
ELEGANTE, IRRADIANTE, DESNUDA EN MIS SUEÑOS;
OCUPANDO NOCTURNAMENTE MIS ESPACIOS,
SOLAPANDO POR LAS NOCHES FRIAS... MIS DESEOS.





JUEVES, 28 DE OCTUBRE DE 2004, 07: 36 PM

* LA BELLA DAMA- Continúa el Sueño
(Poesia Erótica)




SIGUES TU AQUÍ...
DESNUDA Y SENSUAL EN MIS SUEÑOS
EROTICA, PERFECTAMENTE BELLA

MI BELLA DAMA

TE SIGO SOÑANDO IRREMEDIABLEMENTE
EN MIS NOCHES TRISTES
EVOCANDO PASIONES, TRATANDO DE CALMAR MI DOLOR
CON TU ESFUMANTE AMOR...

SIGUES TU AQUÍ, COMO LA VEZ PRIMERA QUE TE VI
CON TU CUERPO DORADO, SUBLIME BELLEZA DE MUJER
SIGUES EN MI MENTE, CLAVADA POR SIEMPRE
NO DIGO QUE TE AMO, PERO SI QUE TE QUIERO
COMO QUIERE MI CUERPO A MI ALMA
TE DESEO, COMO DESEA HACERLE EL SOL EL AMOR A LA LUNA
EN UNA NOCHE LLENA DE ESTRELLAS

SIGUES AQUÍ, AUN MI BELLA DAMA
SIGUES FRESCA EN MI CAMA
AUNQUE IRONICAMENTE NO TENGO TU CUERPO
TENGO IMPREGNADA TU PRESENCIA
TENGO FIEL, COMO RETRATO
EN MI MENTE... TU ESCENCIA

SIGUES FIRME AQUÍ
ESCONDIDA ENTRE MIS PASIONES Y DESEOS, ESOS MISMOS QUE TU DESATAS
CON TU BOCA ROJA SENSUAL CON SABOR A FELICIDAD

SIGUES FIRME AQUÍ
OCUPANDO NUEVAMENTE MIS ESPACIOS
SOLAPANDO FELIZMENTE, POR LAS NOCHES FRIAS...
MIS DESEOS.





VIERNES, 29 DE OCTUBRE DE 2004, 04: 54 PM

* Letras inspiradas en la belleza de la Sra Margarita Gralia (por sus excelentes fotografías de conocida revista para caballeros)
Derechos Reservados- Blackray
www.rayito.galeon.com


POEMAS ERÓTICOS
Silvia Rodríguez Bravo

Del libro Versóvulos
Registro Prop. Intelectual Inscripción Nº 104.396
Impreso en Chile - Junio, 1998
Ediciones Safo


Salomé
Llevo en la sangre la venganza de Salomé
el deseo inclaudicable de intercambiar
el huésped lujurioso de tu cuerpo
con las cenizas sacrílegas de mi piel.
Todo arde en el éter de estas paredes
en las sandalias de este momento, y es que
estamos tú y yo unidos en esta hora incierta
que me recuerda y eterniza
como la necesidad impostergable
de toda carne.
Aún con los ocasos quebrados y arañados
por la bebida de tu vientre,
te cedo el privilegio de saciar el hambre de tus placeres
sobre el envoltorio de mi esqueleto lleno de laberintos.
Como tú otros han traído fiebres acumuladas,
demonios escondidos,
como tú otros han querido la mordida de mi beso
el castigo, un perdón para entrar en la morada
de mi insaciable lujuria.
Te vistes de ofrendas olvidando las deudas
que tienes con dios,
y me ofreces la humedad de tu piel,
y yo compasiva, lucho contra tu cuerpo
sin ser tu enemiga.
Vienes a mi como yo voy a los sueños
a ese soñar de la desteñida infancia
por un momento con el escapulario escondido
anhelo ser una mujer pura y casta
pero la imagen del cerebro me abraza
y me lleva al gólgota de mi cautiverio.
Soy la venganza de Salomé
los pecados de Magdala,
soy mujer, una Venus múltiple, una virgen, una Eva
mil mujeres soy, mil hembras, mil demonios,
mil seres encadenados a un solo cuerpo.

Cansancio Mujeril
Habitan en la religión de mi piel ateísmos angustiados
de tanto ceremonial impuesto, necesario, superfluo,
mientras la ciudad ofrece ofertas y me tienta con su
consumismo innecesario.
Camino amortajada, oscura, asfixiada, buscando
identidad en este nido lleno de perfumes, panties,
sin saber que toalla higiénica es más absorbente.
La tiranía del espejo acusa mi gordura
el vello de piernas, axilas, cejas, bigote,
como esclava venero esa cera caliente
que se extiende sobre mi piel y masoquista
amo ese tirón que exilia los pelos traídos
desde el nacimiento.
Lamida por lenguas emancipadoras
contemplo en los vidrios el útero de la noche,
me bautizo en la religión de ser algún día
una excomulgada de la depilación,
del maquillaje y de la maternidad.
A pesar de tanto dolor y sometimiento social
amo los dolores que día a día amanecen en mi piel
los cultivo en el almanaque de mis arrugas
y los leo cuando de mis continentes emergen
sentimientos puros y odios inconfesables.
En medio de la ciudad enfundo la espada y camino
buscando la otra mitad que me silenciaron
y en ese silencio aún no comprendo
porqué Neruda se casa de ser hombre.

Psicosis
Quisiera arañarlo hasta verlo sangrar
pasearme por sus poros ensangrentados
bebiendo la rojez de sus venas abiertas,
cicatrizando con mis labios la herida
que provocaron mis manos.
Quisiera atarlo, subyugarlo a mis instintos
aleonar la quietud de su gozo
en la lujuria psicótica de los placeres
imaginados por mi memoria.
Le arrancaría con los dientes cada misterio
apuñalaría las raíces de su pasión,
hasta hacerlo gritar, clamar piedad
y un resto de perdón.
Quisiera verlo crucificado en el gólgota
de esta lujuria excomulgada y sin vida eterna
succionar cada trozo de su cuerpo
hasta que anhele la muerte de su violado cuerpo.
Estoy atando sus manos a la marquesa
no sabe que el nudo es ciego y será sometido
a un psicótico deseo.

Fantasía
Desnuda, débil, ansiosa
arrimo el cuerpo al bosquejo
de tu imagen.
Con la fantasía diluida en la piel
contemplas silencioso la cercanía
el calor sudado que expelen mis poros.
Lento, abro mi boca, un volcán consume
seca esta ansiedad y suplico más.
Más de esta angustia derrochadora,
más de este puñado apocalíptico
más de este misterio.
Una fugaz eternidad humedece
el racimo de mis entrepiernas
y condensada busco en la aurora
un apellido para este sueño.
Sutil, desnuda, débil, semi plena,
semi complacida, masturbada contemplo
mis dilatadas pupilas frente al espejo
que silencioso no dice nada.

Venida
Sumida en la inmediatez necesaria de este escenario
vengo del momento preciso de no saber porque existo,
vengo coartada por costumbres que sanas o insanas
pertenecen como yo, a la epopeya gastada de la vida.
Resulta que a veces vengo de ver días claros,
de arrendar la embriaguez de un hombre bohemio,
o de parir otro hijo para este innecesario mundo.
Vengo de vender calendarios, relojes de arena,
de arrendar voces y risas para vientres cansados.
vengo retorcida de comulgar con doctrinas prehistóricas
de comulgar en esta lógica razón ilógica.
Vengo de subir y bajar la trizadura de una lágrima
de cobijarme bajo la mirada de un siglo y
sonrío enloquecida al ver la nada y el todo
que a diario me sustentan.


Instante
Anestesiada por el golem de mi cerebro
conjugo pasado y futuro en el vértice de esta hora
conjugo un poco de razón, un resto de neurosis
luego de quitarme el disfraz y quedarme desnuda.
Desnuda y perderme en la jauría de un sueño
devorar la muerte en cada amanecer
vivir hoy un poco más que ayer y
sentir que aún tengo infancias en la piel.
Amar el revés de las hojas, el acantilado nocturno
de una noche como ésta
cuando apasionado le quitó una hebra al horizonte
para zurcirme las heridas.
Hay tantos siglos en el dedal de un instante
todas las noches de todos los días son una sola,
en sus ramas trepa el silencio, la entrega clandestina
de los amantes, la primera cuota de la muerte.
En ella habita lo que nunca existió, lo que pude ser
y de pronto viene el día con su náusea bulímica
a borrarnos la noche.
Es entonces cuando me diluyo a media mañana
y me sumerjo en acantilados nocturnos
en el bramido de los sueños para dialogar
con la bestia que llevo dentro.

Una Noche
Y se pintó los labios en un acto religioso, para un suicidio falso.
Muerte lujuriosa, placentera. Agonía de besos entre caricias y zigzagueos.
Víbora que afiebra con el veneno de sus colmillos
Masca la avaricia de sus incontrolados deseos y camina por la ciudad buscando donde menguar el hambre de su cuerpo.
En el bar esparce sobre sus labios el trago maquiavélico y el arpa de Dios comienza a tocar la melodía olvidada de Mozart. Pastoril embrujado que llama a los excomulgados a ser cómplices de noches alquiladas donde saciar el deseo carnal.
Ahí están. Ella sin máscara en los labios, entrega otra de sus noches, al sarcasmo libidinoso de un extraño. En sus pezones atesora las ruinas del mundo, el génesis, el Apocalipsis veneran su carne esculpida en sal.
Ahí están los desconocidos cuerpos mezclándose entre zigzagueos, sin promesas, sin eternidad que cuidar. Lujurioso romano sin César. Libidinosa egipcia sin Dios, carne exterminadora, ansiosa, disoluta.
Carne unida al consuelo de un dios fortuito, de un dios casual.
Muerde cada respiro, extermina cualquier perdón. Amazona que busca libertad en el esclavo. Guerrera nocturna. Gladiadora romana. Necesidad justa de piel contra piel, labio contra labio, pelos entrelazados que se castigan sin hacerse daño.
Se acarician los muslos, entre besos, entre mordeduras. Besos abiertos que gimen en la antesala del placer. De tanto gemido y por tanto roce, un oleaje salado guillotina la humedad fundida en las entrepiernas, que saturadas nada desean, nada esperan.
Atenuada el hambre del cuerpo, se viste perezosa. Complacida me miro en el espejo y me pinto los labios para esconder otra noche. Noches que no me hacen daño.


Entrega II
Ven, redúceme al instinto carnal de tu laberinto
comulga en mi templo la penitencia del pecado
que no es pecado, es la necesidad justa, natural,
grano a grano de tus manos en mis labios.
Poro a poro, sin fatiga tu cuerpo y mi cuerpo
se irán desgranando en el verbo prehistórico de los deseos,
bebe de mi piel cada sorbo, mira estos labios
que buscan la humedad de tu sexo.
Ven, busca en mis pupilas asilo para tus demonios
toca la expresión de mi carne, la alquimia de mis senos,
antes que el amanecer extermine esta hora.
Devoro tu cuerpo como Saturno a sus hijos,
y es que siento como tus aspas rompen el madero
de mi cautiverio
y soy el reventar de olas nocturnas, el caudal que silencioso
recoge la nieve del verano.
Tu respirar corto, agitado, espacioso anuncia el malparir
de nieves condensadas y yo cómplice del aborto,
dejo caer servilletas blancas sobre la selva sudorosa
de tus colinas.
Hemos calmado la náusea placentera del alma y cuerpo,
hemos sondeado el vértigo del placer, el aullar de la noche,
hemos liberado al demonio escondido
a ese esclavo anónimo que llevamos dentro.

Extraños
Bajo el ecuador de esta noche, sobre los ruidos de la ciudad
Acaricio los bramidos de esta desnudez prehistórica.
Dolorosamente placentera siento los inciensos de tu cuerpo
Sumergirse en la ciudad de mi universo.
Por hoy los la ideología de un hombre honesto,
se duerme bajo los insultos eróticos de tu lengua.
Estamos desnudos, desprovistos de cualquier moralidad,
arañándonos la carne, mordiendo toda sospecha carnal
de nuestros instintos.
Te sumerges en mi vientre para olvidar tu tristeza
en mi cuerpo no está el consuelo de tu vida
tan sólo hay cierta anestesia decapitada
que te adormece para este momento.
Los suspiros arden bajo el vendaval de este cielo
promiscuos, nos hemos ido goteando placeres,
hemos rebanado un arcoiris en la esquina de los poros.
Acaricias mis costados y Cristo gime por su costilla rota
la voz de la carne silencia después del último gemido
todo lo hemos escrito en las páginas de nuestra piel.
Nada complace más, nada duele más
que sabernos dos almas desconocidas
con la misma hambre en el cuerpo
Dos seres prendidos a la pasión de una noche
que no olvidó ser verso.

Miedos
No hay más voces que tus voces,
no hay tormento más eterno
que el tormento surgido
desde la ausencia de tus besos.
Dame en esta noche una hermosa mañana
deja reconocerme en tu piel
antes que las galeras infinitas
recojan las vísceras de mi esqueleto.
Estoy aquí, actuando, como actor suicida
creo que seguiré actuando entre vosotros
como vosotros y para vosotros.
A veces un camino extraviado me reconoce
y me quedo sin país, sin ciudad, sin exilio,
y me confundo entre el anatema de querer ser
y la nada que me sustenta.
Y de pronto me reconozco en el acuario de tus ojos
ahí contemplo mi propia imagen y veo
cuantas mujeres he sido, cuantas mujeres dejé de ser.
Soy como un ángel caído, sin tierra, sin eternidad,
sin muerte, sin haber nacido, a la espera que la vida
me reconozca en su cordura o en su delirio.
Agonizo en el medio día de mañana
el cerebro se confunde en la bahía del misterio
agoniza y antes de morir me llega tu voz.
Ven, y concédele a mi piel el placer
de confesarse en tu carne
deja que guarde en mis labios la voz de tus besos.
deja que tu cuerpo penetre mi cuerpo.
Que necesito razones para olvidar quien soy
que seré cuando muera
sumérgete en mí, déjame sentir que en tu carne
existe la morfina que enciende mi delirio.

Sombras
Las sombras acusan el regreso de la noche
queda estampado en el ocaso
una necesidad urgente de soñar.
De soñar sueños donde el delirio de Dios no duela
donde no aflija el sinónimo de la vida.
Dame de tus momentos, un momento,
un solo instante para acudir a tu boca
y no sentir la letanía de este cansancio.
Camino sobre escenarios solitarios,
desnudos de sonrisas, de aplausos
camino como ayer buscando armonía
para esta angustiada realidad.
Dame de tu voz el tiempo preciso
para reconocerme en tus labios
estampar esta imagen inconclusa
en el abecedario de tu mirada.
Ven, teje sobre mi piel la bendita inocencia
de ser hombre bondadoso
teje sobre mi cuerpo la maldición placentera
de ser hombre cruel.
Pronto cerraré la puerta que abrí al nacer
pronto volveré al otro origen solitario.
Sombras diluidas acusan el arribo del amanecer
me tiendes una sonrisa, me besas y te amo.
Te amo sin pasado, sin dioses que bendigan
o maldigan nuestra unión.
Te amo inacabada, sin muertes, sin nacimiento,
te amo porque tu boca me sosiega la razón
y perdona mis pecados.

Suspensión
Hemos caminado con la muerte sobre los hombros
se ha quebrado la carne sobre la lira de esta pequeña tarde.
Hoy todo se nos vuelve sombra.
Nos hemos ido oscureciendo en los segundos del tiempo,
a veces todo sangra en las manos
como una herida abierta a la procesión de los años.
A veces todo duele y el amanecer se pierde
en túneles afiebrados que vomitan flema y desgano.
Nos hemos quedado antiguos,
desde el nacimiento hasta el cadáver
que nos viste con su viruta de muerte.
Y jamás sabremos si después de sentir
el peso de la tierra en el cuerpo,
habrá otra oportunidad de besar sus labios
de tener la caricia de una madre,
o sentir como sienten la boca y la piel.
Vuelan los pájaros sobre el laúd del este anciano ocaso
la noche titila menos que anoche,
algo se ha perdido entre el océano y la selva.
Los ojos, las miradas también vuelan
la mirada es lo único que avanza lejano a nuestro cuerpo
camina sobre ríos, tumbas y desiertos
se pierde entre esta gota de aire y el firmamento.
Hoy nos hemos quedado con el mar en las manos
algo viene renaciendo sobre la herida que abierta
no sangra.
Entre el surco tejido por nuestros sueños una luz brilla
y los labios sin despedirse de la boca sonríen
al ver como las sombras se alejan.

Lo que quieras
Depositada en el inventario de esta noche
aúllo insostenible por tener el derroche de tu piel
sobre esta descamada carne.
Te arrimas despacio al tótem de mi cintura
que semi desnuda habla el lenguaje que quieras.
Sumidos entre alcohol y cigarro dibujas con tus labios
la imagen de mi cuerpo y te entrego el afán lujurioso
de todas las bestias que me habitan.
Cruzo la noche de hoy y olvido la senectud de Dios.
En la antesala nocturna sangra mi estirpe,
por esta bendita herejía de entregar mi carne pública
al polen libidinoso de nuestros desconocidos cuerpos.
Reconoces en mi piel el escenario de tus fantasías
y pagas por ver el acto de la virgen humillada
gracias a mis sarcásticos instintos.
El escándalo de mi piel ha hablado en tu lengua
más tarde vendrá otro a soñar tus mismos sueños
sobre el placer condenado de mis cenizas arcaicas.

Pecado de una Entrega
Soy la sangre de Salomé, la carne de Magala
que pide sacrificios antes de penetrar el laberinto
de mi vientre.
Hoy quiero toda la pasión que mi sangra sueña
anhelo la mordedura de tu historia, la razón
por la que fuiste expulsada del paraíso.
Ven a construir en la hendidura de mis poros
la torre de Babel, el rescate de Sodoma y Gomorra.
Bebe de mi vientre el pecado de la excomunión
no tengas miedo que por hoy Dios duerme y no
verá los placeres que en mi sientes.
Huelo el aroma de tu selva encendida
y te bebo completo en esta noche gitana
Recuerda Dios duerme, no sabrá los pecados
de tu carne en mi carne.
Mañana pecaré con otro, como pequé anoche
mientras él dormía y no sentía la nueva herida
que habrías en la noria de mi vientre.


Del libro Profeta de Bares
Ediciones Mosquito, 2002 

Amor Fugaz
Mi animal fue un gusto conocer la cálida brutalidad de tu gemido, sentir tu boca en el océano polvoriento de mi isla náufraga.
Mi Divino Endemoniado, eras una tragedia imposible de evitar, enfermedad y remedio, muerte y resurrección, un niño insano, un hombre bestia, que humilla y enaltece al ser amado.
Eras filosofía ardiente, yo la eternidad fugaz de una noche.
Ambos con una falsa identidad humedeciéndonos hasta enloquecer en este anonimato.
Mi animal, olías a niebla, yo a misterio. Ambos buscando un albergue carnal donde satisfacer el aroma febril de nuestra lengua.
Y te amé con oficio de puta. Con caricias maternas besé cada hemisferio de tu carne aún sabiendo que es inútil la entrega, pero te amé bestial con carne de loba y besos de inocencia.
Mi leproso, la infección de tu alma fue un brebaje divino para mi alma-útero, me entregué cuanto quise y como quise a la furia de tus enjambres, mientras la bestia de tus caricias paseaba por la jungla de mi cordillera.
Después de ti, Mi Venenoso, otro tan amargo no he tenido. Habría sido un pecado no venerar el santuario de tu cuerpo.


Lección Placentera
Hoy anhelo desmigar mi cuerpo,
tenderme lujuriosa en tus muslos
para amarte suave, lenta,
profunda y brutalmente.
Querido,
desde el mes pasado hasta hoy,
tan sólo ha sido abrirme de piernas,
fingir para hacerte feliz
para que pronto me bajes
de la cruz objeto de tu instinto,
para que pronto llegues al orgasmo
y me dejes dormir.
Pero esta noche no habrá tregua,
lavaré mi ansiedad
en el pulso de tu carne,
te lloveré por cada poro
hasta que aprendas de memoria
como amando se tiene sexo.
Querido,
esta noche tengo ganas
y te haré el amor
hasta complacerme.


Noche Casual

Nos ovillamos en un sólo gemido.
Tu cuerpo semejante a la noche
avanzaba como el tiempo -sin errores-
bajo el hambre sudorosa de mi cuerpo.
Y yo que juré no amar
te amo atropellando la muerte,
ésa que me esperará
en medio de la ciudad
cuando camine de cara al grito
alejándome de tu voz.
Llueve, es invierno, llueve,
escucho el vacío de cada gota
el silencio de nuestra soledad
el misterio de lo que somos:
perros de la misma camada
lamiendo la vieja historia
del cuerpo.
Sabemos que es un accidente,
un encuentro casual.
Aún así,
dame la sal de tu absurda existencia
el océano ardiente de tu boca.
Déjame convencerte
que hacemos el amor
para siempre.


Cafe Salado
Querido,
no puedo entregarme esta noche
tengo letanías esparcidas sobre la piel
la ducha crema y agua de colonia
no logran suavizar el roquerío
que transita por mi cuerpo.
Aún así langüeteas mi frente
tierra de cementerio,
besas mi boca
nido de silencio
deshojas mi vagina
océano cansado y triste.
Aún así te estiras, encoges, gimes
sobre mi cuerpo-objeto al cual juras
saciar convencer quitarle nerviosismo
y cansancio.
Amor, tu comprensión me enternece
al desayuno recordaré lo de esta noche
y así como confundiste mi No con un Sí
yo confundiré la sal con el azúcar
y te daré un café salado.
Querido,
espero que desayunes en silencio.


Momento
Las horas caen a la tierra
un murmullo viene lento,
deposita angustias esperanzas,
en el cerebro
y gimo violada,
al mínimo roce de la vida,
al mínimo roce de la muerte
que me espera a gritos
en silencio
antes y después de este segundo
donde tan sólo existo
sin justificar mi nacimiento
sin justificar esta realidad
donde deposito a diario
la senectud de mis horas.

Justifico tu ausencia
como justifico la ausencia
De Dios.
*********
Amor,
eres como todos los hombres
pero no te pareces a ninguno.


Eternidad De Una Noche
Repito a diario el suicidio dejado en la mesa
el insomnio efervescente, la embriaguez necesaria
para no enloquecer en la madriguera de mis pupilas.
En esta noche él construye mi lamento,
su abandono y ausencia reparte angustias
a todo habitante de mi ser.
En esta noche él acaricia y se entrega
a cristales ajenos a mi piel.
Duermen y mientras duermen,
aúllo sobre las paredes
que sostienen mi rostro enlagrimado,
el insomnio rompe las vísceras del sentir,
descuartiza el poco sentido que tengo
en esta hora sin remitente.
Trasnochada con mi espalda de bronce
recojo las quemadas cruces,
el caudal de mis ojeras,
las súplicas elevadas al cielo.
Y fumo y mientras fumo
veo como la angustia se baña en el café
y lloro,
al saber que en esta noche es otra quien
se evapora junto al hombre que amo.


SILVIA RODRIGUEZ BRAVO : CHILE, San Javier 1964, Diplomada en humanidades en la Universidad de Talca, con estudios de teología en la Universidad Católica del Maule, las oficia de Secretaria. Se inicia en su Profesión de Poeta en 1992, participando en la antología " Voces de la Ciudad ", con ocasión de los 250 años de la Ciudad de Talca. A colaborado como Cronista y Critico Literaria en los diarios regionales " La Mañana " de Talca, (1993) Diario " El Regional" ( 1994 a 1996) y " El Trueno, de la misma ciudad, (1995).

En 1993, autoedita su libro " Entre la Poesía y Yo". En l995, es incluida como narradora en el colectivo " Entre Cuento y Cuento " de la SECH. Maule, En 1998, con ediciones Safo, publica su poemario " Versóbulos" y en 1999 es antologada en el poemario " Poetas del Maule", el 2000 aparece en el libro " Travesía por el río de las Nieblas" y el 2002 con Mosquito, publica su libro " Profeta de Bares " , participa como guionista del programa "Claroscuro" de TVN. Y es antologada en Madrid ( España ) en el libro "Primavera Eterna" , el 2003, vuelve a ser considerada en Madrid en el libro "Penumbras y Sombras".   
                     www.letras.s5.com