La actitud de quien recibe el masaje tantrico, también tiene su rol importante para alcanzar la máxima plenitud del mismo.
El mismo deberá disponerse a reconocer y a deleitarse del masaje, sus pensamientos debe de estar inmersos en el aquí y ahora, y no pensar en un objetivo posterior de carácter sexual, ya que esto lleva a la mente a no disfrutar el presente y lo concibe como el camino a hacia una meta última de índole sexual, privando así al receptor de las sensaciones del momento. Si alguno de los movimientos o posiciones les resulta poco cómoda, deberá hacerlo saber, para descartar del momento intimo todo aquello que pueda distraer o alejar a la mente en otra dirección que no sea la de percibir las sensaciones.
El masaje tantrico debe de comenzar en la espalda del receptor, los principales motivos son que no representa un acto agresivo y a la vez es la zona en la cual se puede trabajar sin la idea de invasión que puede percibir el receptor del masaje, a la vez que constituye el área del cuerpo donde el estímulo sobre la energía sexual es mayor, simplemente por que en la espalda es mas sencillo entrar en el campo energético del individuo.
En la etapa posterior si se debe centrar en la zona frontal del cuerpo, esta etapa resulta más estimulante tanto para quien da el masaje tántrico como para quien lo recibe. Por último, la zona del masaje debe de estar concentrada en el rostro, este último masaje tiende a estabilizar la energía corporal y debe de ser breve, ya que su objetivo es devolver al receptor a un estado de consciencia normal.
La inclusión de aceite en el masaje tantrico favorece mucho la estimulación de ambos miembros, los aceites ideales con aquellos con propiedades afrodisíacas, las fragancias más favorables son canela, cedro, jazmín, sándalo, pachuli y vainilla. La incorporación de sahumerios con estas fragancias, termina por potenciar aún más los maravillosos efectos del masaje tantrico.
Artículo publicado por los editores de Armonia Live
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