El sexo tántrico nos enseña que esta unión, llamada Maithuna, es la manifestación de la unión de ambos dioses en el plano trascendental, ambos cuerpos, son refugio de lo divino, ya que su propio ser, es divino, por eso deben de tratarse con enorme misticismo, amor y delectación.
El Maithuna, pretende del mayor tiempo posible al servicio de la adoración de la pareja, es un andar lento y amoroso, donde el apuro y la urgencia, dan paso a un ritual sublime, a favor del placer mutuo.
Para el sexo tántrico la penetración y la eyaculación, no significa un objetivo a lograr, es tan solo algo más, dentro de una hermosa y larga sensualidad, plagada de caricias y besos, palabras y miradas, olores y colores, y todas las emociones de diferentes orgasmos totalmente desconocidos.
En el sexo tántrico, el lugar del Maithuna, es tanto o más importante que el acto en si mismo, el ambiente debe de estar adecuado, y prestar atención a los detalles, debe mantener una armonía en cuanto a su luminosidad, higiene y aromas preponderantes, en lo posible, es favorable usar inciensos afrodisíacos, ya que estos estimulan el olfato, creando una atmosfera agradable y dimensionando las ansias de pasión, las fragancias de sándalo o rosa, aportan este toque justo.
Por ello, es primordial tener en cuenta algunas consideraciones previas al Maithuna. Los aromas presentes en el lugar donde se realizara el sagrado ritual del Maithuna resulta sumamente substancial, ya que crean un estimulo mas.
Las velas aromatizadas tiene la cualidad de aportar el aroma y su luz es la ideal para iluminar el ambiente, donde las sombras emanadas de los cuerpos hacen su aporte al propósito de la fusión divina, esta es una fusión de mente, cuerpo y alma, al punto tal que la mente deja de actuar, para dar paso a la unión de las almas con el universo divino. www.armonialive.com.ar
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