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martes, 15 de marzo de 2011

Relatos eróticos

EN SUS BRAZOS SENTI EL AMOR (2ª parte)

Imagen de Marinella
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Durante los meses siguientes a nuestro viaje a Madrid las cosas eran cada vez mejor, yo me pasaba muchos fines de semana con María, las dos hacíamos mil cosas, navegar, hacer excursiones en moto, salir a divertirnos y sobre todo nuestras conversaciones eran y siguen siendo interminables, nos lo pasamos tan bien cuando estamos juntas, aparte que nos reímos las dos muchísimo con nuestras tonterías.
La casa de María está en una zona residencial del Puerto, muy bien situada ya que se ve el mar desde sus amplios ventanales y del precioso solárium acristalado donde pasamos horas ya que al estar acondicionado, por muy mal que este el tiempo la temperatura interior es muy agradable y podemos estar ligeritas de ropa, que tanto nos gusta, mientras en el exterior hace mucho frio.
Por la afición que tiene a la fotografía le encanta sacarme fotos de todo tipo a mi me encanta que me fotografié desnuda o en ropa interior que tanto le gusta a ella, me gusta mucho estar desnuda delante de ella y que le guste tanto mi cuerpo al que dedica elogios que hacen que me sienta muy bien ante ella, una de las primeras fotos que me hizo fue un primer plano de mi himen, no podía imaginarme que fuera así pero es una foto muy curiosa y para mi gusto bonita, como no podía ser de otra forma muchas de las fotos son divertidas, nos disfrazamos de mil formas o nos pintamos y maquillamos muy exageradas.
Las secciones de fotos son motivo de pasárnoslo estupendamente ya que las posturas son de todo tipo incluidas primeros planos de nuestros respectivos chochitos, me encanta verlo tan rosita, María me recomendó una crema intima que mantiene todas nuestras partes intimas muy rosita e hidratadas a la vez que perfumadas, es muy buena también para el pecho manteniendo la zona de la aureola y los pezones de un rosa muy vivo y lindo.
Desde que mantengo una relación tan intima con María cuido mucho de mi intimidad, antes no daba importancia a eso, salvo la higiene normal en toda mujer, la secciones de laser han hecho desaparecer el poco bello que tenía en el pubis y la zona del culito, muchas noches nos hemos quedado dormidas besando nuestros sexos con besitos pequeños sintiendo su aroma y carnosa textura sin llegar a mas, pensando en esos momentos es por lo que me gusta tenerlo siempre muy hidratado y perfumado con el suave aroma de la crema, desde que le conté a mi madre lo de la crema que me recomendó María, porque ella sabe todo lo nuestro y está encantada de verme tan feliz, usa la crema para tener su chochito jugoso y rosa para su actual novio, que por cierto esta como un tren, algunas veces de broma le digo que me lo deje para que me dé un revolcón.
Como decía nosotras hablamos mucho de nuestras cosas, de cómo se ha despertado en mi el apetito sexual y hay una cosa en la que coincidimos las dos y es que no hemos sentido atracción por otras chicas, es mas en alguna ocasión hemos hablado de ello estando en algún sitio donde había alguna chica y nos hemos preguntado si nos acostaríamos con ella y la verdad que no me veo haciendo el amor con otra mujer que no sea mi niña, porque nosotras hacemos el amor por encima de todo.
Ella mantiene relaciones intimas con un chico que ya roza los cuarenta años pero que es de una planta estupenda y según me cuenta es un amante fantástico, algunas veces quedamos con él para tomar algo, es un hombre ameno y divertido, aparte de muy guapo, no me extraña le guste o como ella dice, le apetece de vez en cuando le llene el chochito de leche de macho.
María me insiste mucho en que tengo que tener relación con chicos y la verdad me apetece mucho porque como decía mi apetito sexual es muy grande, tengo muchas ganas de sentir un hombre dentro de mí, rara es la noche que en la intimidad de mi cama no me masturbo pensando en María, sobre todo, o con alguna fantasía con un amigo mucho mayor que yo pero que me atrae muchísimo, con él doy riendas sueltas a mi imaginación y mis orgasmos llegan pensando en que está dentro de mí y como ella dice llenando mi chocho de leche, una cosa tengo clara y es que esto no sucederá hasta que María rompa mi virginidad, quiero que sea ella quien lo haga.
Se acercaba el fin de semana y habíamos quedado en que iría a su casa, hacia ya dos que no nos veíamos, por teléfono me dijo que tenía una sorpresa para mí que no me quiso contar, así que estaba en ascuas por saber de qué se trataba.
Al vernos lo primero que le pedí, tras darnos un profundo beso, es que me contara de que se trataba la sorpresa, me condujo con los ojos tapados a una habitación y al abrir los ojos vi que la había re decorado, pintada en tonos pastel, una gran cama frente a un ventanal muy grade y un sofá amplio tapizado de colores muy alegres, la iluminación de una calidez exquisita y con diferentes posibilidades de iluminación y muchos cuadros con ampliaciones de fotografías nuestras, al preguntarle el significado de todo aquello me respondió con su boquita rozando la mía que era nuestro santuario de amor y que nunca nadie entraría en el salvo nosotras, nos sentamos en el sofá y nos besamos con la ternura de siempre y con los ojos húmedos por la emoción.
Esa noche, nos arreglamos mucho, yo estrenaba un conjunto interior color rosa palo que sabia volvería loca a mi niña y pensando en ella cuide hasta el último detalle de mi atuendo, seguro que después me lo haría poner para fotografiarme y hacer esas fotos tan bonita que parecen hechas en un estudio, además me confesó que la iluminación de la habitación con diferentes tonalidades la había puesto pensando en las fotos que me haría y las que yo le haría a ella, me gusta tanto contemplarla cuando estamos separadas o excitarme al ver su lindo cuerpo desnudo y con mi imaginación recorrerlo con mis labios, hasta el punto que puedo llegar a sentir su aroma.
Salimos a cenar a un restaurante pequeñito de una amiga y paciente suya, durante la cena nuestra conversación fue sobre muchas cosas pero sobre todo las palabras tiernas que nos dedicábamos la una a la otra, las dos estábamos impacientes por hacernos el amor, siempre me fascina la ternura de su mirada, además es tan guapa que mi único pensamiento es besar su linda boca, teníamos que contenernos porque perdíamos la noción de donde estábamos y la gente no apartaba ojos de nosotras, bajo la mesa nuestros pies se buscaban para sentir el contacto, cuando nos confesamos que estábamos mojadas nos partimos de risa de imaginar nuestras braguitas empapadas por el deseo, tenía unas ganas tremendas de sentir sus aromas y de besar su jugoso y rosado chochito.
A los postres se acerco Elena, que así se llama la dueña y se sentó con nosotras, pasamos un rato agradable que hizo que calmara la excitación que teníamos, Elena me abrumaba un poco por tantos elogios a mi belleza es algo que no me gusta y me pone un poco nerviosa, si es cierto que cuando estoy entre los brazos de mí niña me pongo muy mimosa si me habla bajito entre besos de mi belleza al igual que yo hago con ella, en este estado nos pasamos horas disfrutando de la calidez de nuestro amor.
Al despedirnos, en principio teníamos intención de ir a tomar una copa pero decidimos irnos a casa pues estábamos loquitas de comernos a beso y estrenar nuestro nido de amor que con tanto esmero había decorado mi niña.
Cuando llegamos a casa nos pasamos un buen rato en el coche comiéndonos a besos, estábamos impacientes por sentir nuestro amor.
Ya en el baño, como siempre, nuestras bromas son continuas, esta vez con una duchita que ha instalado en el inodoro con la que poder lavar nuestra intimidad a la vez que podemos lavarnos el culito por dentro, eso nos permite disfrutar de todo nuestro cuerpo sin miedo a sorpresas desagradables, a las dos nos gusta secarnos mutuamente entre comentarios divertidos y bromas de todo tipo, como ella dice el amor también tiene que ser divertido y alegre.
Una de las cosas que más me gusta es cuando estamos las dos sentadas en la cama, tomar a María de espaldas a mí para besar y acariciar sus hombros, eso le encanta a la vez que le acaricio sus pechos, notar como sus pezones se endurecen y de su pecho salen pequeños gemidos de placer al pellizcarlos dulcemente o al recorrer su espalda entre besos y caricias.
Enseguida notamos el aroma de nuestro deseo que poco a poco nos envuelve y hace que entremos en un dulce estado de embriaguez, acariciar y mojar nuestros dedos en nuestros inundados sexos, humedecernos los labios para juntas saborear la esencia de mujer que fluye de nuestro interior y así unirnos en largos besos llenos de sabor y aromas de deseo.
Sentir sus labios en mis pezones me enloquece o sus dientes provocándome un ligero dolor que hace que la sienta con mas intensidad, con su lengua recorre mi vientre hasta llegar a mi sexo que con pequeños besos y lamidas hace que pierda la razón y con la mayor de las lujurias nos entregamos en un 69 como dos seres fuera de sí en la búsqueda del placer, los orgasmos se encadenan uno tras otro, con su clítoris entre mis labios y entre gemidos ver como se estremece de placer, mi gozo es mucho mayor cuando la llevo a ese estado de locura.
Se separo de mí y busco mis labios para sumergirnos entre los sabores y aromas del placer sentido. Me puso boca arriba y coloco un cojín bajo mi culito para a continuación lamer, chupar y besar mi sexo mientras con un dedos presionaba y acariciaban la entrada de mi culito que hacía sentirme flotar entre miles de sensaciones, es muy placentero sentir un dedito entrando en el culito mientras su lengua recorre y muerde cada pliegue o succionaba mi clítoris, sus dedos se hundían en la entrada de mi vagina hasta tropezar con mi himen, el placer que me hacía sentir era tremendo.
Poco a poco fui sintiendo como un orgasmo me iba hacer estallar de placer y justo en el momento en que su intensidad era mayor María metió sus dedos dentro de mí y sentí como se desgarraba mi virginidad.
La sensación de un placer tan intenso unido al dolor es algo que jamás podre olvidar y mucho menos describir porque me resulta imposible encontrar las palabras con las que pueda expresar ese momento.
María se quedo inmóvil con sus dedos dentro de mi mientras yo tomaba conciencia entre lagrimas de ese sublime momento en el que mi niña rompió mi virginidad, despacito movía su mano y yo sentía sus dedos rozar el interior de mi vagina saturada de placer unido un ligero dolor, no paraba de besar y lamer mi chochito, cuando me incorpore para tomar su carita y besar sus labios vi el rojo vivo de mi sangre en su boca y manita, bese sus labios y las dos entre sollozos nos besábamos con la mayor ternura, en una mezcla de sabores muy diferente, por un lado la dulzura de nuestro deseo unido al sabor acido de la sangre.
María seco con un pañuelo los restos que quedaban y me llevo al baño y como si fuera su bebe lavo mi chochito con agua tibia.
Nos acostamos y las dos muy cerquita no parábamos de darnos besos entre dulces palabras, en el interior de mi ser notaba que algo nuevo había sucedido y estaba llena de gozo por estar abrazada a una persona tan especial y por la que siento un profundo amor.
Cuando abrí los ojos vi a María con la bandeja del desayuno y al dejarla sobre la mesita de un salto me abalance sobre ella para besarla y quitarle el salto de cama para poder contemplar su linda figura, notar el roce de su piel con la mía y la calidez de su cuerpo.
Después de ducharnos me dijo que no me pusiera crema que quería ver mi vagina y los restos de piel que hubiera, bajamos a la consulta y en la camilla me dilato y tras decirme que me iba a quitar los restos del himen comenzó con sus bromas sobre mi chochito que estaba un tanto maltrecho de la noche anterior, note como dos pinchazos y quito los restos de piel mientras decía que esa cosita tenía que estar pulcra y hermosa como la de un angelito.
Hacia un bonito día y decidimos pasarlo en el puerto pesquero de San Lucar, una ciudad cercana, de camino paro el coche frente a una pequeña joyería y me pidió la esperara, al rato salió y continuamos nuestro camino.
Paseamos por la plaza principal, en ella hay muchos bares pequeños y lo típico es beber manzanilla, (Manzanilla es un vino joven muy suave y rico que se da en esa zona), nos tomamos un par de copas y nos fuimos para el puerto pesquero a comernos un marisquito acompañado de manzanilla sentadas en una de sus terrazas.
Como siempre nos lo pasamos muy bien, las dos hablamos como cotorras y siempre muertas de risa con nuestras cosas o haciendo comentarios sobre chicos que veíamos y por su aspecto imaginábamos como tenían que tener el pene, si pequeño y esmirriao o grande y grueso, como ella dice somos dos lenguas viperinas.
A media tarde nos fuimos para casa para pasar el resto del día tranquilamente sentadas en el solárium, me dijo que tenía que hacer unas cosas y se fue, yo me quede adormilada, me despertó con un lindo beso y en sus manos tria dos cajitas pequeñas de las cuales me dio una, al abrirla en su interior había una cadenita y de ella pendía un relicario pequeñito con forma de corazón, me pidió que lo abriera y en su interior había tras un diminuto cristal un trocito de tela teñida de rojo, al principio no entendía pero enseguida me di cuenta de que se trataba al ver el suyo abierto, me abrace a mi hermosa niña y entre lagrimas y besos tratábamos de expresar lo que sentían nuestros corazones.
Me dijo:
- No pude resistir entrar dentro de ti y sentir en la yema de mis dedos como se desgarraba tu virginidad, esa sensación recorrió todo mi ser y entro en mi corazón donde está guardado para siempre junto a ti.
Las lagrimas recorrían mi cara sin parar ella las tomaba en sus labios y los unía a los míos.
- Gracias amor mío por haberme hecho sentir de esa forma tan hermoso ese momento que yo quería fuera tuyo y te diré que me siento una mujer diferente, quiero que nuestro amor crezca cada día mas y que el tiempo decida nuestro futuro.
La una puso a la otra el relicario y nos quedamos muy abrazaditas mirándonos entre tiernos besos y dulces palabras de amor, en ese estado nuestras almas se funden en una y el tiempo se detiene para las dos.
El teléfono nos saco de ese estado de letargo en el que estábamos sumidas, cuando regreso me dijo que era Pablo, su amante, para invitarnos a cenar pero que le dijo que mejor nos veríamos mas tarde a tomar una copa.
Nos arreglamos y salimos para un pub flotante muy bonito donde como siempre me pasa tuve que acreditar con mi documento ser mayor de edad, Pablo estaba con unos amigos entre los cuales había un chico, más joven y bastante atractivo que me presento.
Este chico, Javier que así se llama, desde el principio me resulto muy agradable y simpático, siempre que me presentan alguna persona, surge lo de mi edad, me resulta un poco pesado tener que andar dando explicaciones y oír que no represento la edad que tengo, que no parezco española por ser tan rubia y tener los ojos tan claros en fin todas esas cosas de siempre.
Pasamos una velada muy agradable me pidió y di mi teléfono a Javier para vernos algún día en Cádiz donde él vive y como yo tengo que ir tres días en semana a la facultad pues sería el momento de vernos.
El tiempo que estuvimos en el pub veía a María en animada charla con Pablo y lo cierto es que no sentía nada de celos, de vez en cuando nos mirábamos, dulcemente sonreíamos porque las dos teníamos entre los dedos el corazón que guarda un pequeñito secreto de amor, la gran amistad y relación que mantenemos es fantástica, en muchas ocasiones lo comentamos por lo que estoy segura que será muy duradera a parte que tenemos muy claro que el tiempo será quien diga lo que queremos hacer con nuestras vidas, si llegado el momento decidimos que queremos estar juntas siempre, así lo haremos sin miedo a nada ni a nadie.
De regreso a casa comentamos mi conquista y las dos nos reíamos de las cosas que estuvimos hablando Javier y yo, para al final decirme:
- Ten muy claro que te quiere echar un polvo porque con los ojos que te miraba indicaban que lo tenias loquito y además tu contribuías con tu forma de mirar lánguida
- la verdad que no me importaría, ya veré cuando nos veamos y me dejare, como tú dices, que me llene el chochito de leche.
Las dos comenzamos a reírnos, metí mi mano bajo su falda para darle un pellizquito en su chochete.
De repente dijo María:
- Pero que putillas somos, me encanta.
Como era de esperar no paramos de reír hasta llegar a casa.
Entre en la cocina para beber agua, en el frutero había unos apetitosos racimos de uva y cuando estaba comiendo María me tomo entre sus brazos y nos besamos tiernamente, yo tenía una uva en la boca y se la pasa hasta que le retuvo entre los dientes y con nuestros labios unidos mordió la uva y fue una sensación muy rica que repetimos varias veces y como siempre terminamos con nuestras bromas, risas y con la cara chorreando de jugo de uva, a partir de entonces jugamos con uvas en nuestros besos, (recomiendo que lo prueben).
Al salir del baño me lleve conmigo el tubo de gel lubricante del que usa con sus pacientes, al verlo me vino a la memoria un video de dos chicas preciosas en la que una de ellas metía su manita en la vagina de la otra hasta hacerla volver loca.
Esa noche para mí era muy especial ya podría sentir los deditos y lengua de mi niña dentro de mi acariciando mi interior, las caricias y besos nos fue llevando a sentir el deseo más profundo envueltas en nuestros aromas hasta unirnos en un cálido 69 donde pude sentir la lengua de María entrar en mi vagina y enloquecerme con sus dulces caricias, sus dedos entraban y salían mientras chupaba y lamia mi clítoris haciendo que enloqueciera, un fortísimo orgasmo me estremeció y parecía que mi sexo explotaba en su boca.
Al igual que hizo conmigo la noche anterior, pedí a María se dejara llevar, coloque un cojín bajo su culito y me sumergí en su sexo, quería darle el mayor de los placeres y para inundar mis sentidos con los aromas de su esencia de mujer, busque con mi lengua su botoncito mágico, lo bese, lamí y chupe hasta llevarla a un orgasmo que la estremeció.
A pesar que nuestro flujo vaginal es muy grande puse una buena cantidad de gel en mi mano y despacio le fui metiendo un dedo tras otro, enloquecía al sentirme, muy despacio y sin apartar la mirada de su rosado y bello sexo fui dilatando su vagina y poquito a poco mi mano se iba abriendo paso a su interior.
Cuando por fin estaba dentro notaba como me aprisionaba la mano, la calidez de su interior junto a las palpitaciones de su deseo. Muy despacio comencé a mover mi mano de fuera a dentro y como había visto en el video sacaba mi mano por completo para a continuación volvérsela a meter, cada vez que mi mano le entraba entera se estremecía, aprovechaba esos momento para juguetear con la punta de mi lengua en su clítoris durito y brillante.
Al poquito note la entrega de mi niña, se relajo y veía como disfrutaba por tener mi mano dentro de ella, sin parar de entrar y salir su cuerpo se fue tensando y por la presión que notaba vi que estaba a punto de tener un intenso orgasmo, aminore los movimientos para que le fuera viniendo muy despacio, con mi otra mano acariciaba mi sexo, yo también estaba sintiendo como se acerba mi momento, si darnos cuenta acompasamos nuestra respiración y gemidos, se incorporo de repente como por un resorte, su vagina aprisiono mi mano y lanzo un grito mientras caía de nuevo sobre la cama, sus convulsiones eran tremenda, en ese instante yo alcance el éxtasis de un orgasmo largo y profundo como nunca había sentido por mí misma, de mi sexo salía el flujo a borbotones y mi niña se retorcía de placer, no podía mover mi mano la tenia aprisionada en su interior, gemía, jadeaba y lloraba entre fuertes estremecimientos y temblores.
Cuando saque mi mano la tomo entre las suyas, la beso, lamio y acaricio, nos abrazamos y besamos sin parar entre los sabores y perfumes de nuestro placer, María busco mi sexo y lamio y bebió cada gota que de una forma tan abundante salía de él, yo bese y hundí mi cara en el suyo y así nos fuimos quedando dormidas si separar los labios de nuestros inflamados y perfumados chochitos.
A partir de ese día, nuestras manos era el instrumento que nos proporcionaba un placer indescriptible, he de decir que parece como si un latigazo eléctrico recorre todo tu cuerpo desde la punta del pie hasta la nuca y entras en un estado de dulce abandono de tu persona, cualquier zona de tu cuerpo es puro placer, en esos momentos cualquier caricia te hace estremecer por pequeña que sea.
Después de esos días tuve mi primera experiencia con mi amigo Javier y sobre todo con el hombre que más me atrae.
Eso ya os lo contare en otra ocasión.

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