Estoy tan cansada, mi amor, que solo deseo llegar a casa y tumbarme a tu lado.
Con desgana y a altas horas de la madrugada, llego al garaje donde por fin dejo el coche y como volando entre algodones y mis propios pies, corro sin estar segura de haberlo cerrado bien, ¡qué más da! , lo importante es llegar cuanto antes junto a ti, ¿qué estarás haciendo, te habrás entretenido jugando un rato más con la play mientras me esperas? Ojalá.Torpemente abro la puerta del ascensor y le indico que me lleve al tercer piso, donde por fin podré encontrarte después de mi dura jornada de trabajo, no debería estar permitido trabajar de noche porque casi no me quedan fuerzas para amarte pero las sacaré de donde haga falta, tú me ayudarás y dormiré como una niña pequeña envuelta en mi "buenas noches" especial, lleno del roce de tu piel, tus caricias y tus besos. Ya llego, amor.
Giro la llave para abrir la puerta que nos separa, todo está a oscuras, bueno, tampoco pasa nada, solo era un sueño, mi pequeño sueño, algo que compartir contigo, mi bien, pero no se oye el ruido de fondo de la fórmula uno, ni los avances de carné en la play, todo esta apagado y en silencio, debes estar durmiendo.Mis músculos están tan rígidos y tensos que decido pasar por la cocina de puntillas para tomar un vaso de leche y avanzo hacia el interior de nuestra estancia comprobando que ha quedado cena para una sobre la mesa, pero no tengo ganas, solo quiero entrar en el baño, dar el grifo del agua caliente y mientras me quito la ropa poder sentir una caricia amable y confortable. Al fin consigo dar sosiego a mi cuerpo, pero busco algo más, soy una niña traviesa que te va a despertar. Al entrar en nuestro dormitorio y con solo el reflejo de la luna, puedo ver sobre la cama tu oscura silueta y oír tu respiración, solo eso me excita, ya llegaba excitada de la calle, mi vida, solo de pensar en ti y en tus ojos, tu boca, tus manos. Me lo conozco todo tan bien que lo que deseo es sentirlo sobre mi piel y lo busco. Desnuda, en el silencio de la noche, y fresca como una rosa inmersa en su mejor rocío, doy vueltas alrededor de la cama para buscar tu punto más vulnerable, ese que yo conozco bien y medio a tientas me deslizo sobre mi parte de cama, ese que tú solo acaricias por mi ausencia y pongo tu mano sobre uno de mis senos. Está caliente y el contraste con mi frío seno hace que me estremezca.
Por momentos voy guiando a tu mano por otros recónditos lugares de mi cuerpo, es increíble pero yo sola me estoy poniendo a cien y necesito que despiertes.Hay algo que nunca me falla, voy a probar de nuevo. Entre la oscuridad y el silencio busco tu pieza más salvaguardada dentro de ti, está mojada, así que debes tener un sueño húmedo y muy bajito te digo: "Estoy aquí, he vuelto".
Por fin escucho el tan anhelado mmmmm que hace que empieces a ser un poco, aunque muy poco consciente de lo que vas a hacer y siento tu abrazo, un dulce abrazo que me da pie a besarte y jugar con tu boca, que aún sabe fresca, no hace mucho que te dormiste y pienso que por una noche es lo de menos.Ahora por fin puedo acariciarte desde arriba hasta abajo, con el roce de mis senos y de la yema de mis dedos, paso también la palma de mi mano, con toda suavidad por lugares que yo sé que te hacen estremecer hasta que de alguna manera aquello que tú y yo sabemos empieza a tomar vida propia y puedo cabalgar sobre ti unos minutos.
Mis gemidos ya no son ahogados, necesitan expresar lo que siento, un torrente interior de sensaciones que me inunda y me eleva. Es cuando siento tus manos por fin acariciando mis pechos, cuyos pezones están tan duros ya que es como si necesitaran de tu boca, esa dulce humedad como agua para mi sed que los calma y los hace explosionar en ráfagas de placer.Avispadamente, como siempre, me tomas de las nalgas y antes de poder decir ni un "hola, despertaste", aun con los ojos cerrados, me has arrastrado hasta sentarte para que no me saliera de ti. Despeinado y jadeante, y yo mojada y jadeante también, sigo cabalgando sobre ti pero ahora tu boca come de mis senos mientras tus fuertes manos me elevan despacio una y otra vez para conseguir una penetración tan profunda que no puedo por menos que sollozar de placer mientras me dices "buenas noches, pequeña, ya era hora de que volvieras a casa, es tarde".
No sé muy bien el por que pero te gusta vaciarte mientras mis manos te acarician de modo que ahora, sé lo que toca hacer, lo hago, te beso y el uno sobre otro dormimos arropados y envueltos en el aroma del placer. www.ciao.es
No hay comentarios:
Publicar un comentario