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A través de esta página iré desarrollando aspectos sobre el arte erótico en toda su expresión y en distintas épocas y lugares, donde el escenario de este arte dio pie para que gente talentosa en su oficio descubren un mundo de satisfacciones que el hombre común jamás pudo experimentar.

Invitamos a todos aquellos que se sientan identificados con esta página a enviar sus trabajos eróticos (NO PORNO) que será bien recibidos y publicados en este blog.

viernes, 31 de agosto de 2012


Arte erótico, otro capítulo de educación sexual
”Si es casto, entonces no es arte”.
Pablo Picasso, 1971.
Muestra de arte erótico en el Centro de Arte y Literatura Fayad Jamís.
Muestra de arte erótico en el Centro de Arte y Literatura Fayad Jamís.
La frase que precede estas líneas la cito a propósito de "Picasso erótico”, exposición de una zona de su obra poco conocida. La muestra, exhibida en París, reunió por primera vez unas 300 imágenes eróticas creadas por el artista, desde dibujos a tinta de prostitutas semidesnudas, hasta una pequeña acuarela que evoca la ternura de un abrazo.
Muchas de ellas habían estado ocultas en cajones o detrás de cortinas… hasta el momento de la exhibición. La razón de este silencio estriba —además de imperativos de mercado y las inevitables mojigaterías— en el eterno dilema de la frágil frontera entre erotismo y pornografía. Frágil o cortante como el filo de una navaja, más de una definición ha resbalado a medida que el tiempo y los sucesivos cambios en la moral van imponiendo nuevas concepciones.
A esta redactora le gusta una de un escritor norteamericano Henry Miller, asiduo en sus novelas a estos temas: “lo erótico es directo, lo pornográfico sinuoso”.
Conceptos como el anterior han ido permeando la rigidez. Hoy día se ensanchan los límites del erotismo para un mayor disfrute, conocimiento y autoconocimiento de los seres humanos y su sexualidad; al tiempo que es más preciso el cerco a la lascivia y degradación de lo porno, que atenta justamente contra lo anterior.
Si traigo a colación este tema, es porque —entre muchos otros— estuvo presente en el XV Congreso de Sexología, primero celebrado en Cuba. En dicho evento, uno de los aspectos de mayor coincidencia entre los participantes fue la necesidad de incluir la educación sexual como parte de las políticas públicas de los diferentes países. Es decir, socializarla, que participe en las escuelas, en las consultas médicas, en los medios de difusión…
Imposible reiterar aquí los objetivos de la educación sexual, baste mencionar que todos tenemos derecho a recibirla, en aras de integrar erotismo, ternura y amor, como vertientes complementarias en el desarrollo del ser humano. Y en este sentido, creo yo, el arte erótico puede aportar lo suyo.
El arte, como es sabido, es uno de los instrumentos más eficaces de penetración, conocimiento e interpretación de la realidad. Es innegable su capacidad para moldear ideas, perfilar un pensamiento y fomentar en los individuos determinadas actitudes ante cualquier fenómeno. Una comprensión del arte erótico, por tanto, contribuirá a actuar con mayor madurez y responsabilidad en el complejo mundo de las relaciones sexuales.
Lo anterior, además del placer estético, quizá haya motivado la aparición de colecciones y hasta museos dedicados a esta especificidad dentro del arte. El erotismo lo mismo se puede encontrar en la obra de grandes maestros, como el mencionado Picasso, que en la de anónimos artistas de pueblos y civilizaciones de la antigüedad.
Y ya que menciono los museos de arte erótico, un pase de revista a catálogos y revistas especializadas nos revela que los más populares están en Europa, aunque ya van apareciendo en otras latitudes, como es el caso del Museo de la Antigua Cultura del Sexo en China. Situado en la ciudad de Shanghai, exhibe más de mil piezas de porcelana que muestran a hombres y mujeres haciendo el amor en diversas posturas. La larga tradición del arte erótico en la cultura china justifica que en los demás museos especializados en esta temática, se incluyen amplias colecciones oriundas del lejano país.
En Europa destacan los de ciudades como Copenhague, Berlín, París y en particular el Museo de Arte Erótico de Barcelona, que funciona como centro de información didáctica sobre el erotismo y su desarrollo en las distintas facetas artísticas y culturales del ser humano: antropología, literatura, artes plásticas, entre otras.
En todos ellos, motivos frecuentes son: de la cultura hindú, desde tallas tántricas en madera de los siglos XVI al XIX, que representan diversas posturas eróticas, conocidas en Europa como el Kamasutra, hasta ilustraciones en tela de seda o pergamino, y diversas esculturas de las divinidades de ese pueblo, que revelan su filosofía del erotismo y el amor.
África también es un tema recurrente por sus esmeradas esculturas provenientes de diversas etnias; y más recientes en el tiempo aparecen las postales eróticas, los inicios del comic erótico, el cine y la literatura. Especial relevancia alcanzan las salas dedicadas a las civilizaciones antiguas: Roma, Grecia, Egipto, Fenicia. O curiosidades algo macabras como los cinturones de castidad, o ingeniosas como los afrodisíacos.
En Cuba, que de seguro te lo estás preguntando, no existen museos de este tipo, pero el erotismo está presente en la obra de muchos de nuestros mejores pintores. Una apreciable cantidad, además, de las exposiciones que se inauguran cada semana en las galerías de todo el país, lo incluyen. Y por si fuera poco, existe un Salón Nacional de Arte Erótico que ya va por varias ediciones.
Visto así, el arte erótico nos revela las ideas y concepciones que han tenido sobre la sexualidad los diferentes pueblos que conforman la milenaria familia humana. Y es insoslayable la importancia que le concedieron. Importancia que hoy se empeñan en rescatar en muchas partes, para que los seres humanos recobren su capacidad innata, pero mutilada, de amar.    www.somosjovenes.cu

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